Genética y desarrollo

por para Ciencia Hoy el . Publicado en Ciencia y Sociedad, Número 1.

El suntuoso Centro de Convenciones de la ciudad de Toronto, Canadá, albergó entre el 21 y el 27 de agosto de este año a más de 3.500 participantes en el XVI Congreso Internacional de Genética. De los asistentes, una amplia mayoría eran norteamericanos y canadienses, mientras qué la representación del conjunto de países "en desarrollo" y, en particular, de Latinoamérica, fue escasa. Una excepción fue la India, con 81 inscriptos regulares y más de un centenar de participantes. En cambio, Argentina tuvo dos inscriptos e incluyendo a los invitados figuraron un total de cinco participantes, proporción idéntica a la de Jamaica y Zimbabwe. Brasil participó con 19 representantes, el número mayor de Latinoamérica.

Genetica y desarollo

Asistí a este Congreso como copresidente invitado del Simposio sobre determinación sexual y para comunicar mi trabajo sobre Akodon azarae (un género de roedores silvestres sudamericanos de gran importancia por su peculiar biología y por ser reservorio de enfermedades transmisibles al hombre), con Susana Merani, sus colaboradores y Néstor Bianchi. Dejando de lado los aspectos estrictamente científicos, en mi opinión allí se demostró fehacientemente el agrandamiento de la brecha que separa a los países industrializados de los países en desarrolló, como la Argentina. Considero que la distancia no es únicamente visible en lo material, sino también -y sobre todo- en la orientación intelectual de las perspectivas sociales que lleva a un aislamiento recíproco del pensamiento del "Tercer mundo", por un lado, y de los países desarrollados, por el otro.

En esta oportunidad volvió a evidenciarse la tendencia a perder cada vez más el nivel de representatividad de los países "en desarrollo" en las reuniones científicas mundiales. Sin embargo, el eminente genetista brasileño Crodowaldo Pavan -descubridor de los cromosomas politénicos de Rhynchosciara, una mosca en la que existen cromosomas gigantes en un período de su evolución- en el Simposio final sobre Programas Nacionales y Políticas de Genética expuso con claridad (y con la mayor altura ética que presencié en el Congreso) la crítica situación de Latinoamérica. Dijo Pavan:" La deuda externa del 'Tercer mundo', de un trillón de dólares, es inmoral e impagable, y ha sometido a condiciones de vida subhumanas a grandes masas de Latinoamérica".

Dicho Simposio también fue sumamente revelador en aspectos de política científica. A pesar de la retórica de los políticos de las naciones desarrolladas que tiende a demostrarlo contrario, creo que tanto la "revolución verde" de la postguerra, en la que se introdujeron a la agricultura variedades genéticas de mayor rendimiento y resistencia, como la próxima irrupción de cosechas de plantas útiles con el genomio (conjunto de genes) modificado por técnica de ingeniería genética, están beneficiando más a los países desarrollados que a los países pobres. A este respecto, la representante de EE.UU, dejó entrever importantes decisiones políticas que afectarán el futuro del "Tercer mundo": 1) la resolución tomada de financiar el secuenciamiento total del genomio humano, para llegar a una decodificación completa de todo el ADN que encierran las células humanas; 2) la prioridad otorgada a la biotecnología de plantas que el Departamento de Agricultura de EE.UU., Ia National Science Foundation y el National Institute of Health (netamente médico) están subvencionando en forma creciente.

Estos hechos sumados al régimen de patentamiento de organismos biológicos nuevos o modificados -que la Suprema Corte de EE.UU. ha convalidado- significarían que tanto la terapia de enfermedades genéticas humanas como el desarrollo de "supercosechas" en el futuro próximo podrían ser conseguibles sólo pagando costosas patentes o derechos. Esto debería ser una grave advertencia para nuestro país.

El profesor Pavan dijo que, de 95 instituciones latinoamericanas de genética, sólo 15 estarían, en principio, en condiciones materiales y humanas de realizar procedimientos técnicos de biotecnología y apenas cinco lo están haciendo en la práctica. Las soluciones para Latinoamérica están en la cooperación, no en la competencia entre nuestros países. Y agregó que, en este sentido, Argentina y Brasil ya han comenzado el camino, en informática y en biótecnología:"cada país solo está condenado, juntos podremos sobrevivir".

Es quizá revelador (y amargo) que sólo una cincuentena de los 3.500 científicos asistieran al Simposio en el que también disertara el Dr. Pavan. Espero que sus palabras sean correctamente publicadas podas autoridades del Congreso, quienes, como corresponde a dirigentes del mundo desarrollado, muy poca preocupación mostraron por la "Unidad en Biología" -lema del Congreso- entre el mundo de los países desarrollados y el mundo de los países pobres.

Alberto J Solari

Alberto J Solari

Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires