Carta de Lectores

para Ciencia Hoy el . Publicado en Carta de Lectores, Número 34.

Omar Bernaola, del departamento de Radiología, CNEA, escribió lo siguiente a propósito de una nota publicada en el número anterior:

Sumamente interesante y necesario el artículo de la doctora Grünfeld, que aborda en forma muy amena algunos aspectos de la física médica y la bioingeniería, disciplinas que, durante las últimas décadas, han experimentado un avance espectacular. Este, sin embargo, sólo parece encontrarse en su inicios, debido a que gran parte de la nueva tecnología no fue todavía incorporada a la medicina y, sobre todo, a que los profesionales de disciplinas no médicas no se han volcado aún en número apreciable a aquella. Pero palabras como computación, simulación, sistemas expertos, montecarlo, inteligencia artificial, ultrasonido, fotones, radioisótopos, iones pesados, aceleradores, resonancia magnética, láser, biomagnetismo, biomateriales, etc. son de utilización corriente en ciertos ambientes médicos, por lo que se debe concluir que, paulatinamente, la medicina actual ha llegado a ser ámbito muitidisciplinario. No aceptarlo significa dificultar el acceso a las nuevas tecnologías y obstaculizar la mejora que pueden aportar a la calidad de la vida humana. Por otro lado, es evidente que el profesional del área médica no puede ser, simultáneamente, médico, físico, ingeniero, experto en computación, químico, biólogo, una acción conjunta de especialistas de esas diversas disciplinas puede llevar a resultados óptimos y, al mismo tiempo, a evitar los siguientes errores:

· que se realice mayor inversión que la necesaria en equipos;
· que estos resulten subutilizados, a pesar de que los de alta tecnología son, generalmente, muy versátiles, y, lo principal,
· que se aplique mal la nueva tecnología (por lo que, eventualmente, se llegue a la conclusión de que no es efectiva).

A la luz de lo anterior, es importante revisar el argumento de que incorporar profesionales no médicos al sistema hospitalario encarece su funcionamiento, así como tomar conciencia de la necesidad de usar un enfoque multidisciplinario en muchas de las áreas más avanzadas de la medicina. De aquí se deduce, al mismo tiempo, que el camino a recorrer debe orientarse, fundamentalmente, a la formación de recursos humanos adecuados. Si bien en Sudamérica estos parecen objetivos lejanos, ejercer bien nuestra responsabilidad como ciudadanos nos lleva, necesariamente, a tratar de alcanzarlos.

David Ellis, presidente y director del Museum of Science, de Boston, envió a uno de los editores una carta cuyos párrafos más relevantes, traducidos, rezan:

Gracias por enviarme CIENCIA HOY (número 32). Encontré dos artículos que me resultaron de considerable interés. Uno fue la entrevista a Victor Penchaszadeh sobre Las consecuencias éticos del proyecto del genoma humano. Integro el consejo asesor del Whitehead Institute, uno de los más importantes centros norteamericanos de bioinvestigación, que participa intensamente en el proyecto del genoma. Durante una sesión que tuvo lugar hace aproximadamente dos meses, se trataron algunos de los temas éticos que se estaban enfrentando entonces. Fue una experiencia fascinante y constituye un desafío advertir que tales temas se nos vinieron encima. Luego leí con curiosidad la nota acerca de los priones, un tema sobre el que quisiera seguir aprendiendo: había oído hablar de ellos, pero no sabía demasiado sobre el asunto, por lo que el artículo me resultó particularmente encantador. El espectro de enfermedades en las cuales pueden intervenir es ciertamente extenso, por lo que hay, al parecer, mucho que aprender.

Gracias nuevamente por la revista. El nivel de la redacción es también perfecto, con un léxico científico y, sin embargo, comprensible por un adulto razonablemente bien educado.

Daniel Gazzotti escribió desde Mercedes (Buenos Aires):

Aproposito taquiones (CIENCIA HOY, 3O:50-62), de acuerdo con la teoría de la relatividad y según experiencias realizadas por diverso: científicos, si en tubos en los que se ha hecho intenso vacío se aceleran electrones, estos experimentan un incremento de su masa, que alcanza un 40% a una velocidad de 210.000km/s.

¿Seria posible que esta circunstancia impidiera a toda partícula sobrepasar la velocidad de la luz, como lo predijera Einstein? Es decir, el aumento de la masa, ¿no seria el impedimento que desaceleraría la partícula e imposibilitaría que alcanzase una velocidad superlumínica? Un pasaje del artículo afirma:

con los taquiones la paradoja es aún más notable: cuanto más rápido se mueva el perseguidor, mayor será la velocidad con la que el perseguido se alejará. No me resulta comprensible esta afirmación; agradecería que me la aclararan.

CIENCIA HOY contesta:

La paradoja que señala el lector sólo es tal si se excluye la posibilidad de un dominio de la naturaleza en el que la menor velocidad posible fuese la de la luz en el vacío. En principio, no hay postulado alguno en la teoría de la relatividad que fundamente esa exclusión. En el mundo sublumínico -el nuestro-, acelerar una partícula con masa a velocidades que crecientemente se aproximen a la de la luz requiere cada vez más energía, en un proceso de acercamiento asintótico ( o que puede aproximarse todo lo que se desee pero nunca llegar). Por ello, ¡a olvidarse de una velocidad warp mayor que uno, en Viaje a las estrellas!. En el mundo superlumínico, en el que cualquier par de objetos debe moverse, uno con respecto al otro, a velocidad mayor que la luz, la situación sería similar; contraria a nuestro sentido común pero similar. Para aproximarse a la velocidad de la luz, esos objetos necesitarían cada vez mas energía y sólo podrían acercarse asintóticamente a ella. En tal mundo, se requiere energía para disminuir el movimiento relativo de las partículas. De ahí la frase: ...cuanto más rápido se mueva el perseguidor mayor será la velocidad con la que el perseguido se alejará. Parece paradójico pero no lo es: constituye el otro lado del espejo de Alicia. Pero, ¿para qué preocuparse por un universo inaccesible? La primera respuesta es la de siempre: se requiere entender el todo para entender las partes. La segunda, que la velocidad de la luz actúa como una barrera entre ambos universos, Sin embargo, la experiencia nos enseñó que esa barrera se vuelve difusa allí donde la mecánica cuántica comienza a ser importante. Se especula con que en ese punto, precisamente, podríamos advertir efectos de taquiones, como si la imagen saliera un poquitito del espejo y uno percibiese la brisa causada por la perturbación del aire de la habitación.

Bemardo Sardou escribió desde San Femando (Buenos Aires):

La lectura del artículo de E. Zablotsky titulado La escuela de economía política de Chicago (CIENCIA HOY, 32:57-64) me resultó interesante y esclarecedora; al mismo tiempo, me planteó dos preguntas, que quisiera transmitir al autor:

Una: en el trabajo se discute la importancia de los grupos de interés internos en el desarrollo económico de un país. ¿Cuál sería la influencia de los grupos de interés externos en una economía pequeña? Por ejemplo, la de la banca internacional sobre mercados financieros subdesarrollados, como el de nuestro país. La otra: los datos presentados en la tabla 3 de la página 61 indican que, contrariamente a lo sucedido en otros países, en la Argentina parece no haberse cumplido la hipótesis de Bentley. ¿Cómo se explica este hecho? ¿Se debe simplemente al período que se eligió para contrastar empíricamente la hipótesis?

Contesta el autor Zablotsky: Agradezco el comentario del señor Bernardo Sardou y le aclaro sus inquietudes. Acerca de la influencia de grupos externos de interés (por ejemplo, la banca intemacional) sobre mercados financieros subdesarrollados, como el argentino, señalo que el marco conceptual propuesto apunta a explicar el papel desempeñado por grupos de interés en el comportamiento del gobierno. Sin duda, una diversidad de esos grupos influye en los mercados financieros, independientemente del grado de desarrollo de estos; resulta claro que, cuanto más pequeños sean tales mercados, menos eficientes serán y, por ende, mayor la influencia de dichos grupos. En cuanto a que los datos presentados en la tabla 3 muestren que en la Argentina parece no haberse cumplido la hipótesis de Bentley, dicha tabla no intenta demostrar que esa hipótesis se cumple en cada uno de los países considerados y en cada momento del tiempo. Los treinta hechos señalados son tan solo una pequeña muestra de una población mucho mayor no deben ser interoretados en forma determinística, sino estadísticamente.