¿Qué piensan los argentinos sobre la Ciencia?

para Ciencia Hoy el . Publicado en Número 51.

Algunos de los participantes en la celebración del décimo aniversario de CIENCIA HOY opinan acerca de las nociones del público argentino sobre la actividad científica.

Resumen de los comentarios realizados por los asistentes a la celebración del décimo aniversario de la aparición de CIENCIA HOY, realizada en el Centro Cultural Borges, Buenos Aires, en diciembre de 1998, ocasión en que se presentaron los resultados de una en cuesta encomendada por la revista acerca de la percepción de la actividad científica por el público (véase la síntesis de dichos resultados en el número 48).

Sara Rietti

Sara Rietti

Sara Rietti: Quiero señalar un aspecto de la encuesta que me chocó: el segmento demográfico elegido. Conozco una encuesta que se hizo en el Uruguay que abarcó toda la población. Me parece que la decisión de tomar acá los segmentos medio y medio alto pone de relieve el fracaso de la comunidad científica en alcanzar a los otros sectores, que fueron extremadamente marginados en estos últimos diez años. Entiendo que hay dificultades concretas en recabar las opiniones de todos, pero también constituye un fracaso no hacerlo. (Los editores señalan que la encuesta no apuntó especificamente a los sectores socioeconómicos medio y medio alto sino a todos quienes tuviesen educación secundaria completa. Pero, seguramente, hay una importante superposición de ambos conjuntos.)

PABLO PENCHASZADEH

PABLO PENCHASZADEH

Pablo Penchaszadeh: Lo que salió en la revista y expuso Aníbal Gattone es, en realidad, un resumen de la encuesta. El informe completo que entregó el equipo encuestador está a disposición de quienes lo quieran consultar. Podría ser útil que quienes se interesen en el asunto examinen el documento extenso. Creo que, para nosotros, la cuestión fundamental es cómo se llega a la gente, cómo transmitirle nuestras ideas y preocupaciones. Cuando en el comité editorial recibimos los resultados de la encuesta, mi primera reacción fue rechazarla o, por lo menos, pensar que debía estar mal hecha. ¿Cómo puede pensar eso la gente? Luego, tomé la posición de que, en verdad, la culpa es nuestra, pues no sabemos explicar lo que hacemos y no llegamos al público. Hay sin duda algunas cuestiones preocupantes; por ejemplo, que el CONICET y la Fundación Favaloro sean igualmente conocidos (o desconocidos) por los encuestados. Otra: que sólo el 5% de los integrantes de los sectores sociales medio y medio alto piense que la investigación científica se produce en las universidades. ¿Dónde creerán los demás que se lleva a cabo la investigación?