Breve historia de la clasificación científica de los seres vivos

para Ciencia Hoy el . Publicado en Número 134, Recuadros de esta nota.

Por siglos y con diversos propósitos, naturalistas, filósofos, químicos, botánicos y zoólogos, entre otros estudiosos de la naturaleza, intentaron ordenar de alguna manera los ejemplares de seres vivos que coleccionaban.

En esos intentos, Aristóteles (384-322 a.C.) desempeñó un papel crucial, porque trató de establecer criterios que permitieran clasificar animales y plantas en forma sistemática y jerárquica. En la Grecia clásica, a la que se remonta la historia natural como la entendemos en la actualidad, varias escuelas de pensamiento consideraban que los elementos físicos eran universales e inmutables: existían desde la eternidad y seguirían existiendo a través de una sucesión infinita de generaciones.

Las ideas de Aristóteles permearon el pensamiento científico durante varios siglos y abrieron un camino seguido por muchos discípulos, entre ellos su sucesor inmediato en Atenas, Teofrasto (372-287 a.C.), el primero en proponer una clasificación jerárquica de las plantas superiores. Tomó en cuenta para hacerlo su sistema reproductivo, el tipo de inflorescencia y, en aquellas de reproducción sexual, el número de cotiledones (primera hoja del embrión). Unos tres siglos más tarde, Pedanio Dioscórides (ca. 40-90), médico, farmacólogo y botánico griego de tiempos de Nerón, analizó el valor farmacológico de plantas y animales en los cinco volúmenes de su tratado De materia medica, que constituyó la principal referencia de la farmacopea de la Edad Media y del Renacimiento. Ese enfoque utilitario, igual que otras ideas sobre el mundo viviente de los primeros naturalistas y filósofos, prevaleció por muchos siglos e influyó poderosamente en el mundo árabe y el Imperio Bizantino.

Amapola (Papaver rhoeas). Xilografía coloreada a mano de la obra de Leonhart Fuchs Comentarios notables sobre la historia de las plantas, publicada en Basilea en 1574.

Hasta el Renacimiento, era común que dibujantes y pintores recrearan más o menos libremente las características morfológicas de plantas y animales. Es así que en ilustraciones de una planta representaban con frecuencia órganos vegetativos o reproductivos de otras disímiles, con la consiguiente confusión. Eso comenzó a cambiar hacia el siglo XV.

El médico y botánico bávaro Leonhart Fuchs (1501-1566) elaboró una guía de plantas con nombres comunes y descripciones morfológicas, que incluía además aplicaciones terapéuticas y un glosario de botánica. Basó su ordenamiento en varias características de los órganos vegetativos. En su obra escrita en latín y aparecida en Basilea en 1574 con el título Comentarios notables sobre la historia de las plantas (De historia stirpium commentarii insignes) cuidó que las ilustraciones reprodujeran las plantas con la mayor fidelidad, para lo cual supervisó en forma estricta a los ilustradores.

El médico y filósofo toscano Andrea Cesalpino (1519-1603), quien trabajó la mayor parte de su vida en la Universidad de Pisa, suele considerarse el primer botánico en sentido moderno. Cambió el enfoque de la clasificación de las plantas, pues dejó de lado basarla en sus aplicaciones terapéuticas, y retomó el criterio de apoyarla en las características morfológicas observables de sus frutos y semillas, lo que hoy se llamaría fenotipo (que es el resultado de la interacción de la constitución genética o genotipo y el ambiente).

Kiwi (Apteryx spp.). Croquis de Charles Darwin en una carta que escribió en papel con membrete de la Zoological Society of London, 1851.

Hacia fines del siglo XVII, el naturalista inglés John Ray (1627-1705), de la Universidad de Cambridge, avanzó en la dirección de la descripción empírica –la misma que había tomado Cesalpino– en oposición a la definición de órdenes racionales a priori, y en su obra Historia plantarum, publicada en 1686, definió una especie como un grupo de individuos con ciertas características en común que se perpetúan en la progenie. En el siglo XVIII, Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon (1707-1788), también adoptó esa noción, llamada de aislamiento reproductivo, para definir una especie. Ray consideró que los sistemas de clasificación de las plantas tenían que ser naturales, para lo cual debían basarse en el mayor número posible de rasgos.

En cambio, su contemporáneo Carl Linnaeus (1707-1778), conocido luego de recibir un título de nobleza por Carl von Linné, y en castellano por Lineo, un naturalista, botánico y zoólogo sueco que se desempeñó en la Universidad de Upsala, propuso un sistema artificial de clasificación de dos nombres (o binario), compuesto por género y especie. Además, agrupó los géneros en familias, las familias en clases y las clases en reinos, categorías que con el tiempo se incrementaron. Al advertir que su idea original, solo basada en características de las estructuras reproductivas, tenía limitaciones, recurrió en adición a otros rasgos. Por su parte, y en concordancia con las ideas de Ray, el médico y botánico francés Antoine-Laurent de Jussieu (1748-1836) ideó un método analítico de clasificación natural, basado en la continuidad de muchos caracteres morfológicos y la subordinación entre ellos.

También en el siglo XVIII, Erasmus Darwin (1731-1802), abuelo de Charles Darwin, relacionó la variación morfológica de las plantas con su modo de reproducción, que puede ser sexual, por semillas, o asexual, por estructuras vegetativas como tubérculos, gajos, raíces gemíferas u otras. Charles Darwin (1809-1882) retomó las ideas de su abuelo y describió y clasificó gran parte de los grupos entonces conocidos de plantas y animales.

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Las papas silvestres y el concepto de especie
  • Guest

    Hola. me gusto, pero yo esperaba que con seres vivos se referían a animales y plantas y solo toman en cuentas a las segundas. Deberían agregar datos de los animales o cambiar el titulo del articulo.
    Saludos :p

  • Paola SC

    Hola. me gusto, pero yo creí que con seres vivos se referían a animales y plantas y solo toman en cuentas a las segundas. Deberían agregar datos de los animales o cambiar el titulo del articulo.
    Saludos :p

  • Gerardo Bartolome

    El artículo está muy bien pero me hubiera gustado que avanzara en la descripción del método de Linnaeus