Mejoramiento de especies ornamentales a partir de la flora nativa

por para Ciencia Hoy el . Publicado en Número 136, Recuadros de esta nota.

El mercado internacional de plantas ornamentales es muy dinámico y se muestra ávido de incorporar nuevas variedades. En Japón, por ejemplo, se presentan por año alrededor de 350 de ellas al comercio minorista. La riqueza florística de la región sudamericana es muy amplia y constituye la fuente de un importante número de especies que han originado numerosas plantas ornamentales, entre ellas, variedades comerciales de petunias, verbenas, portulacas, calceolarias, begonias, calibrachoas y alstroemerias, que en muchos casos provienen incluso de especies nativas del territorio argentino. La amplia diversidad climática y geográfica de este alberga gran diversidad de especies con potencial ornamental.

La flora vascular de la Argentina comprende un total de 248 familias, 1927 géneros y 9690 especies. Esto constituye una importante fuente de recursos genéticos para desarrollar productos susceptibles de explotación comercial. Si bien históricamente el país no ha recibido retribución por sus recursos nativos ornamentales, hoy el Convenio sobre Diversidad Biológica, que entró en vigencia en diciembre de 1993, brinda un marco jurídico para que los países proveedores de germoplasma puedan obtener esa remuneración.

El mejoramiento de plantas ornamentales a partir de especies nativas requiere realizar múltiples actividades, entre ellas, la recolección de germoplasma en zonas de origen o distribución de las especies, la domesticación de estas, su caracterización en condiciones de invernáculo, su mejoramiento genético, su evaluación en distintas zonas agroecológicas y su producción comercial para ingresar en el mercado. Si uno de esos pasos no se da de manera adecuada, las posibilidades de éxito son escasas.

El objetivo de los planes de mejoramiento de plantas ornamentales es obtener ejemplares con buenos atributos. El consumidor aprecia hoy las plantas compactas –ramificadas desde su base y con entrenudos cortos–, de floración prolongada y aptas para su cultivo en maceta por su follaje equilibrado. La facilidad de cultivo es indispensable para que el producto sea aceptado.

Para obtener esos atributos en plantas que descienden de la flora nativa se realizan tareas de mejoramiento, que incluyen la selección de ejemplares provisorios y cruzamientos dirigidos en la dirección deseada, una labor que lleva a cabo personal científico y técnico especializado.

Desde 1999, con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, se formó en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria un grupo de investigadores especializados en el mejoramiento genético de plantas ornamentales a partir de especies nativas del territorio argentino. A la fecha, el INTA registró más de diez variedades que provienen de especies como nirembergias (Nierembergia sp.), guaranes (Tecoma sp.) lapachos (Handroanthus sp.), mecardonias (Mecardonia sp.), calibrachoas y verbenas, entre otras. También avanzó en la domesticación de plantas nativas para follaje de corte, por ejemplo helechos nativos de las especies Niphidium crassifolium, Phlebodium areolatum y Campyloneurum auritum, cuya vida en florero excede los treinta días.

Parcelas experimentales con plantas nativas en el Instituto de Floricultura del INTA, en Hurlingham. Foto María Julia Pannunzio Parcelas experimentales con plantas nativas en el Instituto de Floricultura del INTA, en Hurlingham. Foto María Julia Pannunzio

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Investigación científica y plantas ornamentales
Gabriela Facciuto

Gabriela Facciuto

Ingeniera agrónoma, Facultad de Agronomía, UBA. Doctora en ciencias biológicas, FCEYN, UBA. Investigadora del Instituto de Floricultura, INTA.
gfacciuto@cnia.inta.gov.ar