Espías cruzados

por para Ciencia Hoy el . Publicado en Grageas, Número 137.

Usualmente, los sistemas de comunicación que utilizan un canal sensorial primario incluyen componentes secundarios que estimulan otros sentidos. Por ejemplo, si mover los labios es algo necesario para hablar, la percepción visual de ese movimiento puede tener efectos importantes en la recepción del mensaje oral. Como las comunicaciones no siempre se dan por canales privados, espías pueden hacer uso de esos componentes secundarios para interceptar mensajes que no les están dirigidos. Es por esto común entre deportistas profesionales taparse la boca al hablar con sus compañeros de equipo o con su entrenador, para evitar que su mensaje sea interceptado por los adversarios.

Este tipo de estrategias para espiar son comunes en el reino animal, por ejemplo en las ranas macho que atraen a las hembras mediante cantos nocturnos. Un estudio reciente muestra que los machos de rana túngara o sapito de pústulas (Engystomops pustulosus), natural de Centroamérica y del norte de Sudamérica, detectan por su sistema táctil los movimientos ondulatorios del agua producidos por el croar de otros machos. Esa capacidad les permite evaluar la presencia cercana de competidores y regular la frecuencia de su canto. Si bien su croar hace acudir a las hembras, crea un riesgo para el macho, ya que también atrae predadores. En consecuencia, para no ser detectados en la oscuridad de la noche por posibles atacantes, croan de forma interrumpida. Pero, si detectan la presencia de competidores cercanos, aumentan la frecuencia de sus llamados, aun cuando esto implique un mayor riesgo de ser cazados.

Los murciélagos, que se alimentan de ranas, han desarrollado la capacidad de ecolocalizar a sus presas a partir de los movimientos ondulatorios del agua producidos por el croar de los machos. Esa habilidad de los murciélagos implica un riesgo grande para el batracio, ya que el movimiento ondulatorio persiste en el agua por algunos segundos luego de cesar el canto que lo causó.

Como se aprecia, cantar en la oscuridad de la noche enfrenta a los machos de rana a un complejo panorama de costo-beneficio, pues distintos componentes de las señales que emiten son detectados mediante diversos sistemas sensoriales por animales a los que no estaban destinados, con consecuencias adversas al propósito del mensaje y a la supervivencia misma del que lo emite.

Más información en W Halfwerk et al., 2014, ‘Risky Ripples Allow Bats and Frogs to Eavesdrop on a Multisensory Sexual Display’, Science, 343.

Federico Coluccio Leskow

Federico Coluccio Leskow

Doctor en ciencias biológicas, UBA. Investigador adjunto del Conicet. Profesor adjunto del departamento de ciencia básicas, UNLU.
fedocles@gmail.com