Los tesoros de la historia de Tucumán

para Ciencia Hoy el . Publicado en CONICET dialoga, Número 143.

Un profesional del CONICET trabaja en la conservación, catalogación y digitalización de archivos históricos de esa provincia.

Tucumán no es tan sólo la cuna de la independencia argentina, es también la cuna y hogar de personajes que forjaron la historia. Desde el inspirador de la Constitución Nacional, Juan Bautista Alberdi, hasta el cineasta que reflejaba los movimientos sociales con el grupo de Cine Liberación en la década del 70’, Gerardo Vallejo, protagonistas y forjadores de la memoria nacional habitaron sus suelos.

Carlos Darío Albornoz, técnico principal del CONICET en el Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES, CONICET-UNT) trabaja en la conservación y digitalización de piezas bibliográficas y fotográficas de gran valor histórico como cartas escritas de puño y letra por Alberdi, libros de actas, documentaciones institucionales y fotografías de miembros de la Logia Masónica Estrella de Tucumán y recortes de periódicos tucumanos del siglo XIX, entre otros.

Carlos Darío Albornoz. Foto: CONICET Fotografía.

Carlos Darío Albornoz. Foto: CONICET Fotografía.

Hoy en día, es cada vez mayor el interés por salvaguardar el patrimonio cultural porque son piezas claves para la reconstrucción del pasado. Estos archivos tienen un gran valor porque son fuentes documentales de suma utilidad para la investigación en distintas ramas de las ciencias sociales como historia, antropología o demografía. La mayor ventaja de la digitalización es que mediante este proceso se evita el contacto directo e incorrecta manipulación de los archivos originales.

“Antes de empezar a digitalizar, limpio los documentos para eliminar suciedad y hongos, los arreglo con una cinta especial, libre de ácido y transparente, con la que se hace una costura en los papeles. Después los plancho y digitalizo. Se hace una conservación preventiva”, explica Albornoz, fotógrafo, conservador de arte y especialista en técnicas fotográficas antiguas como el daguerrotipo.

Con el paso de tiempo, los materiales se deterioran por distintas causas como la temperatura y humedad del ambiente, la oxidación de tintas ferrosas, el ataque de roedores e insectos y la acción de hongos, entre otras. Para revertir estos daños se puede recurrir a hacer una conservación preventiva que se ocupa de los problemas técnicos de la pieza con mínimas intervenciones sin completarla o modificarla. Su objetivo es evitar futuros posibles deterioros y minimizar los existentes. La restauración, en cambio, implica un tratamiento específico de intervención en el archivo con el objetivo de reconstruirlo manteniendo ciertos criterios históricos. “Yo en particular, no estoy a favor de la restauración. Prefiero que se conserve y no que se restaure”, asegura Albornoz.

Conservación preventiva de las colecciones documentales. Foto: CONICET Fotografía.

Conservación preventiva de las colecciones documentales. Foto: CONICET Fotografía.

El técnico explica que mediante convenios con instituciones como La Logia Masónica Estrella de Tucumán o La Biblioteca Alberdi, o con donaciones de organismos o individuos, trabajó en el asesoramiento técnico para realizar la conservación preventiva y digitalización de distintas colecciones documentales. Algunos de los archivos de los que se ocupó fueron un libro de estadística gráfica Tucumán-Rosario-Santa Fe del año 1892 para la Exposición Universal de Chicago del año siguiente, fichas de afiliación de la Logia desde el año 1884, la muestra fotográfica del Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo y toda la colección de la Biblioteca Alberdi.

“Entrego los archivos digitalizados en distintos formatos: en TIF -formato de archivo de imágenes con etiquetas- de 300 dpi (del inglés puntos por pulgada) en tamaño real y en JPG -formato de compresión de imágenes- con la misma calidad y otro JPG de 150 dpi para poder consultarlo. Se hace una triple guarda, en 8 bits de color porque casi todas las imágenes son monocromas y no es necesario más pero generalmente se trabaja en 16 bits”, aclara Albornoz.

Asimismo, agrega que cuando finaliza los trabajos, entrega una planilla que específica que tiene cada archivo digitalizado, su medida, el número de página del material original, el dispositivo con el que se escaneo: cámara fotográfica digital o escáner de cama plana, el estado de conservación y observaciones. Esa planilla, les sirve a los dueños de la colección para reconstruir los libros.

Los archivos pueden ser consultados en computadoras dispuestas en la sede del ISES. Además, el Instituto cuenta con una amplia biblioteca con una gran variedad de textos de ciencias sociales especialmente de historia, revistas y periódicos tucumanos de principios del siglo XX y una colección de distintos recortes de diarios donados por la familia de Ramón Leoni Pinto, un reconocido profesor de historia en la UNT. La cantidad de material se incrementa gracias a las donaciones de investigadores del Instituto y de la Universidad.

“Lo que me parece más interesante es que se puede democratizar rápidamente todo este material histórico. Primero para consulta en el ISES y después se subiría online”, concluye Albornoz.