Tendencias del clima en la Argentina

por para Ciencia Hoy el . Publicado en Número 149.

Cómo evolucionó el clima del país en las últimas décadas y cómo lo hará en las próximas.

Por sus características, el clima de nuestro planeta oscila a lo largo del tiempo. Así, no hay dos años ni dos veranos con el mismo clima. En las últimas décadas, sin embargo, esa variabilidad natural del clima se ha visto alterada por otro fenómeno, el calentamiento global, inducido –según la opinión científica mayoritaria– por el incremento de la emisión de gases de efecto invernadero que causan diversas actividades humanas (véanse los artículos y editoriales publicados por Ciencia Hoy sobre el tema, detallados en la página 29). Ante esta situación, la comunidad científica internacional se ha concentrado en tratar de determinar las tendencias que experimentó el clima hasta el presente y en vislumbrar sus cambios futuros, conocimiento que resulta imprescindible para anticipar sus consecuencias y planear las formas de adaptarse a ellas.

En este marco, un equipo de investigadores del Conicet y de la Universidad de Buenos Aires, coordinados por la autora de este artículo y por Vicente Barros, realizó un estudio sobre el estado presente y la evolución futura del clima del país, que es el más actualizado disponible a la fecha. Sus resultados más importantes se resumen a continuación.

¿Cómo se establecen las tendencias del clima?

Cotidianamente se realiza un número importante de observaciones meteorológicas de la atmósfera, los océanos y las superficies continentales del globo. Ellas proporcionan datos numéricos obtenidos por diferentes conductos, como sondas, barcos, aviones, satélites y estaciones meteorológicas terrestres. Con la coordinación de la Organización Meteorológica Mundial, un organismo del sistema de las Naciones Unidas, los datos se reúnen mediante un sistema global de telecomunicaciones y permiten describir cuantitativamente el clima del planeta. La tarea se viene efectuando desde principios del siglo XX y constituye el fundamento empírico para determinar las tendencias climáticas del período al que corresponden los registros.

Para estimar cuáles serán las tendencias del clima futuro se utilizan modelos numéricos complejos, con ecuaciones que describen el comportamiento de diferentes componentes del sistema climático, entre ellos la atmósfera, los océanos, el suelo, la vegetación, los hielos, etcétera. Para procesar esos modelos se necesitan computadoras potentes. Actualmente, no más de quince países tienen la capacidad técnica necesaria para encarar tales simulaciones climáticas, lo que hace indispensable la colaboración internacional.

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Es así como desde hace un par de décadas opera el Programa Mundial de Investigaciones Climáticas (conocido por WCRP, su sigla en inglés) que coordina la realización de dichas simulaciones climáticas globales por las instituciones dotadas de capacidad de procesamiento numérico de los modelos climáticos. Sus resultados quedan a disposición de la comunidad científica internacional, lo cual permite que innumerables científicos en el mundo los usen para sus investigaciones, con la consecuencia, entre otras, de un incremento significativo de los estudios y las publicaciones sobre el calentamiento global y sus consecuencias.

Sin embargo, las conclusiones que se pueden sacar tanto de las observaciones meteorológicas como de los resultados de las simulaciones efectuadas por los modelos numéricos no están libres de errores. Esos errores se deben tanto a las características de los sistemas de observación como a las limitaciones de los propios modelos matemáticos.

En adición, otra fuente de incertidumbre viene dada por la naturaleza caótica del clima del planeta, una característica puesta de relieve inicialmente por el meteorólogo estadounidense Edward Lorenz (1917-2008). Este mostró en la década de 1960 que los torbellinos y las perturbaciones generados en el interior de fluidos como la atmósfera y los océanos no son enteramente predecibles. En consecuencia, las simulaciones del clima futuro se ven limitadas por el conocimiento impreciso de cómo se comportarán esos componentes naturales del sistema climático.

Al mismo tiempo, tampoco se sabe de modo cierto cómo evolucionarán los factores de origen humano que influyen sobre el clima, en especial, la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero y otros como la deforestación (sobre las que el lector encontrará más en el próximo artículo de este número). Puede ocurrir que la sociedad tienda a adoptar formas de desarrollo global más cuidadosas con el ambiente, que morigeren los niveles actuales del deterioro sufrido por este, pero también puede suceder que no disminuya esos niveles o, incluso, que los incremente.

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Dadas estas fuentes de incertidumbre, los estudios toman en cuenta diferentes conjuntos de observaciones, recurren a simulaciones realizadas con distintos modelos numéricos y consideran variados escenarios socioeconómicos y sus respectivos efectos en el clima. El grado de confiabilidad de las estimaciones se establece evaluando la coherencia de los resultados alternativos obtenidos.

Tendencias climáticas recientes y futuras en la Argentina

Una de las preguntas generalmente planteadas en materia de calentamiento global es cuánto cambió y cuánto cambiará la temperatura en cada una de las regiones del planeta. El último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés) muestra que el aumento de la temperatura media global desde el inicio de la era industrial ronda los 0,85°C. Lo sustancial de ese calentamiento ocurrió a partir de la década de 1960. El mencionado estudio sobre la Argentina estimó que entre 1960 y 2010 hubo en distintas regiones del país un aumento de la temperatura media anual de entre 0,5°C y 1°C aproximadamente, como se aprecia en la figura 1.

Figura 1. Cambio de la temperatura media anual en la Argentina entre 1960 y 2010. Los contornos indican cambios de 0,5°C. En rosado claro, zonas en que se registró un aumento de 0,5°C; en rosado oscuro, aumento de 1°C; en rojo, aumento de 1,5°C; en blanco, sin cambio; en azul, disminución menor que 0,5°C. Dada la escala del mapa, debe considerarse un esquema aproximado.

Figura 1. Cambio de la temperatura media anual en la Argentina entre 1960 y 2010. Los contornos indican cambios de 0,5°C. En rosado claro, zonas en que se registró un aumento de 0,5°C; en rosado oscuro, aumento de 1°C; en rojo, aumento de 1,5°C; en blanco, sin cambio; en azul, disminución menor que 0,5°C. Dada la escala del mapa, debe considerarse un esquema aproximado.

Ese aumento se asocia principalmente con un incremento de la temperatura mínima, característica también observada en otras regiones del mundo. En cambio, las subas de la temperatura máxima son en algunas regiones ínfimas o incluso hubo disminuciones de ella, como las registradas en el centro del país debido, en buena parte, a mayor nubosidad y a más lluvias. El cambio de la temperatura media estuvo a su vez sujeto a importantes variaciones naturales tanto año a año como por región, lo que resultó en un aumento de las olas de calor, principalmente en el norte y el este del territorio, así como en una reducción de las heladas en la mayor parte del país.

La estimación de las tendencias futuras consideró qué sucedería en el futuro cercano (entre 2015 y 2039) y en un futuro más lejano (entre 2075 y 2099) tanto con emisiones moderadas de gases de efecto invernadero (las que resultarían en un cambio de la temperatura media global de aproximadamente 2°C a fines del siglo XXI), como con emisiones mayores (las que resultarían en un cambio de la temperatura media global de aproximadamente 4°C a fines del siglo XXI).

El estudio concluyó que en el futuro cercano el aumento de la temperatura media en el país no depende mucho de las emisiones y sería de entre 0,5°C y 1°C. Esto implicaría una aceleración del calentamiento registrado en los últimos cincuenta años. En el futuro lejano, en cambio, el incremento de la temperatura media dependería de las emisiones y sería de entre 0,5°C y 3,5°C (o más en el noroeste argentino). También concluyó que, en promedio, aumentarán en la mayoría de las regiones las temperaturas altas extremas.

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En particular, los cambios registrados en las temperaturas de la región andina contribuyen a explicar el retroceso de la mayoría de los glaciares de la cordillera, algo que continuaría en el futuro.

Otra de las variables frecuentemente analizadas en estudios de cambio climático regional es la lluvia, cuyas variaciones tienen obvias implicancias para actividades cruciales de la economía argentina, como la agropecuaria. En el período 1960-2010 las precipitaciones medias anuales aumentaron en todo el este del país –aunque también experimentaron importantes variaciones interanuales– principalmente en verano, como se aprecia en la figura 2. Esos aumentos fueron especialmente importantes en algunas zonas semiáridas, lo que junto con factores no climáticos facilitó la expansión de la frontera agrícola. Asimismo, entre 1960 y 2010 en gran parte del país hubo precipitaciones extremas más frecuentes, es decir, aquellas lluvias que raramente ocurrían y que superan el umbral a partir del cual, en cada sitio, tienen importantes consecuencias.

Las lluvias anuales, en cambio, disminuyeron significativamente en ese período en los Andes, principalmente en su porción patagónica, pero también en los Andes cuyanos los registros de caudales de los ríos permitieron inferir esa tendencia negativa desde comienzos de siglo XX. Las tendencias decrecientes en las zonas cordilleranas coexistieron con las grandes variaciones entre períodos con incremento y períodos con disminución de las lluvias que se registraron en otras zonas (véase en este mismo número el artículo ‘Cambio climático y recursos hídricos. El caso de las tierras secas del oeste argentino’). En el oeste y sobre todo en el norte del país el período seco invernal se hizo más prolongado, lo que puede redundar en menos agua para consumo de la población y para la producción agropecuaria, así como condiciones más favorables para los incendios de bosques y cultivos.

Los cambios de precipitación anual en todo el país estimados para el futuro cercano mediante los modelos climáticos no serían muy relevantes, pues no diferirían de los valores actuales por más del 10%, excepto en el futuro lejano para el escenario de mayores emisiones. Se estima que acaecería un descenso moderado de las lluvias en la franja occidental de la Patagonia norte y central, lo mismo que en la zona cordillerana de Mendoza. Por otra parte, los modelos predicen un aumento de las lluvias extremas en la mayoría de las regiones, lo que se asociaría con un mayor riesgo de inundaciones, principalmente en el este. Téngase en cuenta, sin embargo, que la incertidumbre sobre los resultados de las estimaciones de lluvia futura es relativamente grande, por las razones explicadas.

¿Cómo reducir el riesgo de desastres en un contexto de cambio climático?

El riesgo de desastres relacionados con el clima depende de la naturaleza y severidad de la amenaza climática, así como de las condiciones de vulnerabilidad y exposición de los sistemas naturales y humanos, incluyendo su habilidad para adaptarse. El aumento de olas de calor, una de cuyas manifestaciones más severas se produjo en diciembre de 2013, así como de la frecuencia de lluvias extraordinarias, del tipo de las que afectaron a las ciudades de Buenos Aires, La Plata y Santa Fe, entre otras, implican un llamado de atención de que podrían ocurrir otros desastres.

Para disminuir considerablemente las consecuencias negativas de los fenómenos climáticos extremos, todos los informes especializados recomiendan reducir la vulnerabilidad y la exposición, así como tomar medidas de adaptación al cambio. Reducen la vulnerabilidad morigerar la pobreza y la desigualdad socioeconómica, mejorar la educación y tomar conciencia de las amenazas climáticas. Reducen la exposición el reordenamiento territorial, la planificación energética y reglamentar la construcción, entre otras medidas. También es importante establecer sistemas de alerta temprana y tener listos planes de contingencia, lo mismo que emprender acciones en los ámbitos local, nacional e internacional para mitigar la emisión de gases de efecto invernadero, que ocasionan el calentamiento global.

El manejo del riesgo de desastres debidos a un clima cambiante se beneficia de proceder en forma iterativa, es decir, de aprender haciendo y encontrar sobre la marcha mejores adaptaciones. Para reducir los perjuicios causados por el cambio climático se requiere la cooperación interdisciplinaria e intersectorial, que abarque organismos científico-académicos, entidades públicas y privadas, y la sociedad civil en general.

Lecturas Sugeridas

FIELD CB, et al., 2014, ‘Cambio climático 2014. Impactos, adaptación y vulnerabilidad’, Organización Meteorológica Mundial, Ginebra. Informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), en particular los accesibles en http://ar5-syr.ipcc.ch/ y http://ipcc-wg2.gov/SREX/.

SECRETARÍA DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE - Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera, 2014, Cambio climático en la Argentina. Tendencias y proyecciones, Buenos Aires.

Carolina Vera

Carolina Vera

Doctora en ciencias de la atmósfera, UBA. Investigadora principal en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera, UBA-Conicet. Profesora titular, FCEYN, UBA.
  • http://www.mitosyfraudes.org/Articulos.html Eduardo Ferreyra

    ¿Es extraño que no se haya considerado en el análisis de la gran disminución en la actividad magnética del sol desde el ciclo 23? No es extraño dado que el IPCC y el supuesto “consenso” científico no considera al sol como una variable de importancia en el clima de la Tierra. Aduce el IPCC que la TSI. o irradiancia total (el calor…) del sol varía en apenas 1 o 1,5%. Considerando que los grandes mínimos solares de la historia reciente han coincidido con épocas de grandes fríos como durante los mínimos solares Oort, Spörer, Maunder y Dalton., el fallecido (en 2010) astrónomo finlandés Timo Niroma realizó un estudio sobre los números de Wolf -el número de manchas en la superficie del sol, información que se registra minuciosamente desde 1600 con la invención del telescopio- dividiendo en dos períodos iguales (desde 1600 a 1820 y desde 1821 hasta 1999), comprobando que la curva del gráfico mostraba una notable semejanza.

    De acuerdo con la teoría de la repetición de los efectos observados en climatología, pronosticó un severo enfriamiento comenzando hacia el 2020, cosa que estaríamos viendo reflejado en los últimos años. La curva del gráfico no muestra temperaturas sino la cantidad de manchas solares. Para una mayor simplicidad se ha eliminado a las coordenadas x, y, pero los profundos mínimos en la cantidad de manchas se corresponden con períodos de grandes fríos en la Tierra. El gráfico se explica por sí mismo… https://uploads.disquscdn.com/images/3def85d632e704c0b761509bd7a4b85a35385d18b9d311bdea1da602b9684cd3.jpg

    • MD
      • http://www.mitosyfraudes.org/Articulos.html Eduardo Ferreyra

        Si hubiese tenido la precaución de comparar la gráfica que le presente arriba, con una gráfica de los ciclos solares desde 1600, habría visto que lo que muestra su gráfico pindonga computarizado –pero con datos truchos de HADCRUT4, como es costumbre en los últimos años (recuerda Climategate, Phil Jones y sus pícaros amigos?), está reflejado en los ciclos. Le recuerdo que el sigo 20 presenta la actividad magnética solar más alta de los últimos 250.000 años. Los modelitos computados son bonitos pero tienen la misma validez científica que la de un video game de la PlayStation-3: CERO.

        El gráfico de abajo muestra las temperaturas de la tierra desde 1850 hasta 2010 (datos HADCRU) donde se comprueba que están perfectamente inscriptas dentro del corto ciclo solar de 65 años y del más largo de 230 años. Un gráfico de mayor extensión en el tiempo mostrará también que las temperaturas (por datación proxy) también muestra su inscripción perfecta en el ciclo de 1500 años. Puede negar todo lo que quiera, también puede negar a la realidad. Lo que no se puede negar son las consecuencias que el enfriamiento de la Tierra. tendrá sobre las poblaciones del Hemisferio Norte. Las nevadas récord que cayeron en Europa, desde Escocia, Estocolmo, Moscú, etc., desde el 7 de noviembre es una pequeña muestra de lo que vendrá este invierno.

        https://uploads.disquscdn.com/images/0189167c1ffb917236acd891daccd5dd9b24ca0506ac650642223025973e0e64.jpg
        También podrá darse cuenta de que las temperaturas desde 1850 tienen una correlación asombrosa con el largo del ciclo solar, según Henrik Svensmark…

        https://uploads.disquscdn.com/images/e594795b1fcf2f8f391a5f21e90d4865563a95f910547b0cf079c84742c388fc.gif

        • MD

          Lamento decirle que Ud. está groseramente equivocado en este tema. El gráfico de 1991 que según Ud. muestra una “correlación asombrosa” fue corregido en 1999 por los propios autores y el resultado fue que esa correlación asombrosa desapareció. Aquí hay una artículo que cita las fuentes originales: https://www.skepticalscience.com/cosmic-rays-and-global-warming-advanced.htm. Le recomiendo que las lea. No acepte ingenuamente el primer artículo googleado y lea TODA la evidencia disponible antes de proponer teorías fantasiosas de este tipo. No le hace ningún bien a su visión del mundo, al público o al PLANETA.

          • http://www.mitosyfraudes.org/Articulos.html Eduardo Ferreyra

            No se lamente por mí,… laméntese por su propia torpeza. Su respuesta adolece de varias. Primero, dar legitimidad científica a un blog activista donde figuran nefastos personajes como Dana Nuccitelli y John Cook (de triste fama con su blooper del “97% consenso científico”, largamente desenmascarado). Torpeza (o deliberada mala fe?) de no mencionar los resultados del experimento CLOUD hecho en el CERN, informado por la revista Nature, avalando y confirmando la teoría de Svensmark -que nunca modificaron su gráfico que expuse más arriba:

            Cloud formation may be linked to cosmic rays
            Experiment probes connection between climate change and radiation bombarding the atmosphere.
            It sounds like a conspiracy theory: ‘cosmic rays’ from deep space might be creating clouds in Earth’s atmosphere and changing the climate. Yet an experiment at CERN, Europe’s high-energy physics laboratory near Geneva, Switzerland, is finding tentative evidence for just that.

            The findings, published today in Nature, are preliminary, but they are stoking a long-running argument over the role of radiation from distant stars in altering the climate.

            http://www.nature.com/news/2011/110824/full/news.2011.504.html

            Muy torpe lo suyo, tan torpe como toda la argumentación que intenta respaldar la absurda teoría de que el CO2 es la primaria causa del calentamieto de la atmósfera, y niega la existencia de los ciclos naturales y al factor solar en sus diversas manifestaciones.

          • MD

            Su pensamiento sólo me da pena. No por usted, sino por el planeta. Espero que pese a su avanzada edad llegue a ver lo equivocado que está respecto al clima. Y mejor lo cerramos ahí porque vi su página web y podría pasarme horas discutiendo la sarta de ridiculeces que allí defiende.

          • http://www.mitosyfraudes.org/Articulos.html Eduardo Ferreyra

            Mi avanzada edada me ha permitido acumular mayor cantidad de información y sabiduría, y es uno de mis más preciados tesoros y activos intelectuales. Quizás usted también llegará a mi edad, pero dudo que por lo demostrado hasta ahora, llegue a acumular la milésima parte de la información que he acumulado yo. Sin embargo, nunca tendrá el sentido común necesario para darse cuenta de ello. Lo que Natura no da, Salamanca non presta. Espero su visita por nuestro sitio web y debatamos lo que quiera. Eso sí, sería de persona honesta identificarse con nombre y apellido -como yo hago siempre- sin ocultarse detrás de un par de letras y un avatar anónimo. ¿Se anima? No lo creo. Conozco a los bueyes con los que aro. Mi avanzada edad me ha servido para eso.

          • http://www.mitosyfraudes.org/Articulos.html Eduardo Ferreyra

            Publicado en Nature, studio de Zharkova et al. Los ciclos solares “pindonga” son claramente indentificables. Existen, por más que haya quienes sean negacionistas de los ciclos solares.

            http://www.nature.com/articles/srep15689
            https://uploads.disquscdn.com/images/ae59d843c7560d888beac039514b3150ea05b07a93b243df37966abc894582d5.jpg

  • indio007

    ¿Existe relación entre Cambio Climático (con mayúsculas, es una marca registrada) y las “olas de calor”?
    Las olas de calor son fenómenos meteorológicos que se prolongan durante un periodo de al menos 3 días con altas temperaturas.
    Clima se refiere a las características típicas de una región estables en periodos prolongados (normalmente se consideran 30 años).
    Se trata de escalas distintas, la ola de calor es un fenómeno meteorológico puntual independiente del clima. Y si existiese una relación, por qué con el Cambio Climático y no con la variabilidad climática?

  • http://www.mitosyfraudes.org/Articulos.html Eduardo Ferreyra

    Información abrumadora sobre el inicio de un nuevo período de enfriamiento global causado por la disminución de la actividad magnética del sol. Tal como lo he sostenido en comentarios anteriores, son los ciclos solares los responsables de los cambios de clima, pasados, presentes y futuros… y no la insignificante variación de pocas partes por millón en la concentración del CO2 desde 0.027 a 0,040% que, además, está causada por un primer aumento de la temperatura. ¿Sería un exceso comenzando a citar Monnin et, al 2002:
    “Atmospheric CO2 Concentrations over the Last Glacial Termination” Eric Monnin, Andreas Indermühle, Andreas Dällenbach, Jacqueline Flückiger, Bernhard Stauffer, Thomas F. Stocker, publicado en Science, Volume 291, 112-114, 5 January 2001.

    http://www.express.co.uk/news/science/729767/Ice-age-prediction-sun-hibernates-global-cooling-climate-change

    GLOBAL FREEZING: 15-year ICE AGE to hit in just 4 years as the sun prepares to ‘HIBERNATE’

    A 15-YEAR long mini ice age could be due to hit the Northern hemisphere in just FOUR years as the sun prepares for ‘hibernation’ – triggering a barrage of cataclysmic events.
    The warning will infuriate environmental campaigners who argue by 2030 the world faces increased sea levels and flooding due to glacial melt at the poles. Solar activity, measured by the appearance of sunspots, has been declining at a greater rate than at any other time in history, it has emerged. The Sun is now without spots for the first time in five years after 21 days of minimal activity were observed through the course of 2016.