Cáncer contagioso en el fondo marino

por para Ciencia Hoy el . Publicado en Número 151.

A diferencia de las enfermedades producidas por virus o bacterias, el cáncer no es contagioso: una persona no puede transmitirlo a otra. El cáncer se origina al ocurrir cambios genéticos en algunas células del cuerpo, los que provocan una proliferación celular desmedida. Las células originadas por esta reproducción excesiva se instalan en un órgano y en etapas posteriores se propagan a otros órganos, principalmente por el sistema circulatorio, en un proceso conocido como metástasis.

Mejillones de la especie Mytilus trossulus, unos moluscos bivalvos comestibles que habitan aguas templadas a frías del hemisferio norte. Miden unos 10cm.

Mejillones de la especie Mytilus trossulus, unos moluscos bivalvos comestibles que habitan aguas templadas a frías del hemisferio norte. Miden unos 10cm.

Demonio de Tasmania (Sarcophilus harrisii) en el Parque Nacional Cradle Mountain, Tasmania. Es un marsupial carnívoro que hoy solo habita dicha isla australiana. Mide unos 60cm (sin la cola) y pesa unos 8kg. Es un caso raro de animal terrestre que contrae cáncer facial cuyos tumores son contagiosos. Foto Stuart Gordon

Demonio de Tasmania (Sarcophilus harrisii) en el Parque Nacional Cradle Mountain, Tasmania. Es un marsupial carnívoro que hoy solo habita dicha isla australiana. Mide unos 60cm (sin la cola) y pesa unos 8kg. Es un caso raro de animal terrestre que contrae cáncer facial cuyos tumores son contagiosos. Foto Stuart Gordon

¿Qué ocurriría si las células cancerígenas pudieran propagarse no por las vías del organismo sino por el ambiente?

Desde la década de 1970 se conoce que algunas especies de moluscos bivalvos marinos sufren una enfermedad con características de cáncer, semejante a la leucemia. Fue estudiada en América del Norte en una especie de almejas del género Mya y en mejillones del género Mytilus. Produce la multiplicación anormal o neoplasia de las células de la hemolinfa, el fluido circulatorio de los moluscos, análogo a nuestra sangre. En los bivalvos sanos, las células de la hemolinfa, llamadas hemocitos, tienen a su cargo importantes funciones fisiológicas, además de encargarse de la respuesta inmune ante agentes patógenos. En la hemolinfa de las almejas y los mejillones con cáncer, ocurre neoplasia de los hemocitos que, además de multiplicarse de modo desmedido, cambian su forma y sus características funcionales, pierden su capacidad fagocítica e inmunológica e invaden otros tejidos del organismo. La enfermedad es fatal para bivalvos en la mayoría de los casos.

Recientemente un grupo de investigadores liderados por Michel J Metzger, 
de la Universidad de Columbia, estudiaron el ADN de los hemocitos cancerosos y de los tejidos sanos en tres especies de almejas y mejillones. Esperaban que, por tratarse de una enfermedad semejante al cáncer, el de las células cancerígenas difiriera levemente del de las células normales. Pero se encontraron con una sorpresa.

El ADN de las células cancerígenas resultó ser muy diferente al ADN de las células normales del mismo individuo, pero semejante al de las células cancerígenas de otros individuos de la misma especie.

Otro resultado sorprendente fue que en una especie de bivalvo las células cancerígenas no mostraron coincidencia genética con las células normales de la misma especie, pero sí con células igualmente patológicas de otra especie, en la que este tipo de cáncer en la hemolinfa es raro que se manifieste. Este hecho permite suponer que en esta última especie los individuos enfermaron de cáncer y adquirieron inmunidad, pero la enfermedad se transmitió a otra especie.

En síntesis, los resultados del estudio de Metzger confirman que en el medio marino las células cancerígenas tienen la posibilidad de propagarse por el ambiente, y que el cáncer puede transmitirse no solo entre individuos de la misma especie, sino también entre especies distintas.

La transmisión natural de células cancerígenas de un individuo a otro se conocía en el marsupial vulgarmente llamado demonio de Tasmania (Sarcophilus harrisii) y en perros, pero son excepciones raras en la naturaleza. Se suma a estos casos el de un paciente inmunodeprimido que presentó tumores formados por células transformadas de una tenia parásita (Hymenolepis nana). Estos descubrimientos abren el abanico conceptual sobre el cáncer.

Más información en Metzger MJ et al., 2015, ‘Horizontal transmission of clonal cancer cells causes leukemia in soft-shell clams’, Cell, 161, 2: 255-263, y Metzger MJ et al., 2016, ‘Widespread transmission of independent cancer lineages within multiple bivalve species’, Nature, 534: 705-709.

Alejandro Curino

Cristina Damborenea