¿Rascacielos de madera?

para Ciencia Hoy el . Publicado en Número 152.

La edificación en altura atrajo a la humanidad desde tiempo inmemorial, sea por necesidad o, sobre todo, por razones simbólicas y de prestigio. Se pueden citar como ejemplos desde los zigurats mesopotámicos, los templos y las pagodas del Extremo Oriente y las pirámides de Egipto, hasta edificios habitables de unos diez pisos en ciudades del Imperio romano. Fueron construidos de madera, piedra o ladrillos, materiales que por su índole fijaban un límite a las alturas alcanzables, de la misma manera que limitaban el tamaño de los espacios libres de soportes posibles de cubrir, límite este considerablemente ampliado con el invento de arcos, bóvedas y cúpulas, así como diversas formas de armaduras de madera. Pero ninguno de esos avances tecnológicos extendió los límites originales de la construcción en altura.

 

Proyecto de un rascacielos de 34 pisos construido en madera con un núcleo central de hormigón armado presentado a un concurso realizado en Estocolmo por una entidad dedicada a financiar viviendas.

Por estas razones, el rascacielos moderno nació hacia el último tercio del siglo XIX, luego de que hubiesen acontecido por lo menos tres cambios tecnológicos cruciales: el invento de un ascensor seguro (por Elisha Otis, en Nueva York, algo antes de 1860), la adopción de una estructura de soporte inicialmente de hierro fundido y luego de acero, que comenzó en Inglaterra hacia esa misma fecha y siguió en los Estados Unidos, y la invención del hormigón armado, que combina cemento y acero y que registró avances aún más tempranos en Francia.

Los historiadores de la arquitectura, en consecuencia, suelen sostener que el rascacielos en su forma actual nació en la década de 1880, en el Medio Oeste norteamericano, principalmente en Chicago, con edificios que entonces rondaban los diez pisos y que fueron haciéndose gradualmente más altos a medida que pasaban las décadas y se extendían a otras ciudades. Pero siempre los materiales estructurales, con variantes que los mejoraron, siguieron siendo el acero y el hormigón armado.

Hoy hay indicios de que eso puede cambiar y que construir rascacielos con estructura resistente de madera no solo puede ser posible sino también conveniente. De hecho, ya existen algunos, como los departamentos Treet, en Bergen, Noruega, un edificio de 62 unidades que alcanza 14 pisos y se eleva 49m. También se han difundido noticias de varios proyectos, algunos cercanos a ser ejecutados.

Lo que hace posible la construcción de madera en altura es el avance técnico en dos cuestiones: hacerla más resistente y evitar los riesgos de incendio. En ambas se han encontrado soluciones que dan a la madera, por lo menos, el mismo nivel de rendimiento que el acero o el hormigón.

La mayor resistencia estructural se logra recurriendo a madera laminada, es decir, fabricando vigas, columnas y otra piezas, incluidas las planas, encolando capas o estratos de madera con las vetas giradas 90° con respecto al inmediato siguiente, técnica conocida por cross-laminated timber (madera laminada a 90°). Por otro lado, el comportamiento ante el fuego de piezas voluminosas de madera no arroja un resultado muy distinto del que se obtiene con las de acero de resistencia estructural equivalente. La diferencia reside en que el acero pierde su resistencia por calentamiento, mientras la madera lo hace por combustión, de modo que requieren distintas disposiciones de diseño para darles el nivel adecuado de seguridad.

Las ventajas de la madera con relación al acero y al hormigón armado residen en que es mucho más liviana, lo que redunda en una disminución importante de las cargas que deben soportar las estructuras de los edificios, pues la mayor de ellas es el peso propio. Esto también significa que requieren fundaciones más sencillas y consumen menos recursos naturales, amén de sustituir no renovables por renovables como son los árboles. Además, estos al crecer retiran CO2 de la atmósfera, el cual no vuelve a ella si terminan su vida en edificios. Por último, la construcción es más sencilla y más rápida, algo que ahorra las muy serias molestias que produce hoy en las grandes ciudades.

Más información en Cornwall W, ‘Would you live in a wooden skyscraper?’, accesible en http://www.sciencemag.org/news/2016/09/would-you-live-wooden-skyscraper, y en Geiling N, ‘Will Skyscrapers of the Future Be Built From Wood?’, accesible en http://www.smithsonianmag.com/innovation/will-skyscrapers-future-be-built-wood-180959475/?no-ist