Lamerse las heridas

por para Ciencia Hoy el . Publicado en Grageas, Número 155.

Todos hemos escuchado alguna vez la expresión en el sentido figurado de recuperarse de las consecuencias de alguna situación hostil, vergonzosa o psicológicamente adversa, pero quizá no tengamos conciencia de la biología que subyace al recurso literario, a menos que hayamos convivido o convivamos con un perro.

Cuando se lastima, el animal se lame la herida, y hasta tiende a hacer lo mismo si advierte una lesión sangrante en sus amos, algo a lo que no debemos dar el sentido antropológico de conmiseración o afecto, sino que debemos ver como un comportamiento instintivo fijado en los mamíferos a lo largo de milenios de evolución y de selección natural. Y como casi todo comportamiento instintivo exitoso, este dio a los individuos genéticamente programados para adoptarlo mayores posibilidades de supervivencia y descendencia más numerosa, al punto de extenderse a toda la especie.

Más allá de su conocido valor como lubricante y partícipe de la predigestión de alimentos, la saliva de los mamíferos contiene varias sustancias valiosas para combatir infecciones, sea en la boca o fuera de ella. Entre dichas sustancias encontramos la lisozima, una enzima capaz de debilitar la cubierta rígida de la mayoría de las bacterias, compuesta por una sustancia llamada peptidoglicano. Desprovistas de esa protección física, las bacterias se desestabilizan y estallan debido a la masiva acumulación de agua en su interior.

 

Otro compuesto de la saliva con comprobada actividad antiséptica, también presente en secreciones como las lágrimas y el sudor, es la lactoferrina, una proteína que captura el hierro libre necesario para el crecimiento bacteriano y así entorpece la proliferación de los microbios. Contiene igualmente estaterina, una proteína que inhibe el crecimiento de numerosas bacterias y hongos porque mantiene el calcio en solución.También –igual que otras secreciones– la saliva está cargada de anticuerpos, proteínas del sistema inmunitario que reconocen específicamente la presencia de sustancias extrañas en el organismo y favorecen su eliminación.

Es justamente la presencia de anticuerpos en la leche materna la que protege el sistema digestivo de lactantes mientras se desarrolla el sistema inmunitario de estos.

Otro componente de la saliva es la opiorfina, una proteína capaz de bloquear la destrucción los opioides que se liberan naturalmente en el organismo en situaciones de trauma y que tienen propiedades analgésicas. Estudios comparativos en curso muestran que los efectos analgésicos de la opiorfina son seis veces superiores a los de la morfina.

Como vemos, el impulso instintivo, también presente en humanos, de llevarse una herida a la boca, tiene fundamentos biológicos comprobados. Constituye un buen recurso de primeros auxilios hasta tener a mano fármacos desinfectantes y analgésicos.

Más información

Van t’Hof W,2014, ‘Antimicrobial defense systems in saliva’, Monographs in Oral Science, 24: 40-51

Wisner A et al., 2006, ‘Human Opiorphin, a natural antinociceptive modulator of opioid-dependent pathways’, Proceedings of the National Academy of Sciences USA, 103, 47: 17979-17984, accesible en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1693858/

Horacio Heras

Leandro Martínez Tosar