A jugar al fútbol se aprende mirando…

para Ciencia Hoy el . Publicado en Número 158, Revista.

O por lo menos así lo hacen los abejorros

En experimentos realizados con abejorros de la especie Bombus terrestris –natural de Europa e introducida en la Argentina–, un grupo de investigadores de la Universidad de Londres demostró que dichos insectos poseen una importante flexibilidad cognitiva, la cual les permite mejorar un comportamiento aprendido: son capaces de aprender a jugar al ‘fútbol’ simplemente viendo cómo lo hacen otros abejorros.

El experimento o juego fue relativamente simple. Los abejorros debían transportar una pelota hacia una ubicación definida, que equivaldría al arco; si lo lograban, recibían azúcar en recompensa, como si hubiesen hecho un gol. Uno de los resultados más llamativos del trabajo no es que los insectos aprendieran un comportamiento tan ajeno a su conducta en la naturaleza, sino que hubiesen sido capaces de aprenderlo simplemente observando a sus congéneres.

La primera parte del experimento consistió en entrenar abejorros, que llamaremos instructores, a realizar la tarea indicada. Se les ponían delante tres pelotas, ubicadas a distintas distancias de la meta, de las que solo una, la más alejada de ella, se podía mover, pues las otras estaban adheridas al piso. Una vez que aprendían a ‘patear’ la pelota adecuada para recibir la recompensa, se les hacía repetir el ejercicio ante otros abejorros, que llamaremos aprendices.

En la segunda parte del experimento, los investigadores apuntaron a determinar si los aprendices eran capaces de jugar, es decir, buscaron evaluar el posible cometido del aprendizaje social en el comportamiento de los insectos. Los resultados mostraron que los abejorros aprendices no solo aprendieron a realizar la tarea perfectamente, sino que la llevaron a cabo más eficientemente que los instructores.

Para los aprendices, ninguna de las tres pelotas estaba adherida al suelo. Si solo hubiesen copiado a los instructores, habrían impulsado hacia la meta la misma pelota que estos, es decir la más alejada del arco; sin embargo, una amplia mayoría de los aprendices optó por impulsar la más cercana a este (lo que les significaba menos esfuerzo), incluso si era de color distinto. Con estos experimentos, los investigadores mostraron que estos insectos son capaces de realizar un comportamiento dirigido a una meta que es distinto de sus conductas habituales en su medio natural, que fueron originadas en adaptaciones evolutivas. También constataron que los abejorros muestran una gran flexibilidad cognitiva. Esto sugiere que en especies cuyo estilo de vida requiere habilidades de aprendizaje avanzadas, como los insectos sociales, nuevos comportamientos pueden surgir de manera relativamente fácil.

Nos permitimos incluir aquí una reflexión relacionada a un tema candente de los recientes meses: ¿por qué no rinden como Messi los demás jugadores de la selección argentina? Tal vez Sampaoli debería seguir el consejo de los abejorros y simplemente pedirles a los integrantes del equipo que observen en detalle como aquel juega la pelota. Si Agüero, Dybala o Di María tuviesen la misma flexibilidad cognitiva que estos abejorros, tal vez en Rusia 2018 se cumpla nuestro gran deseo de alcanzar otra vez el campeonato.

Lecturas Sugeridas

LOUKOLA OJ et al., 2017, ‘Bumblebees show cognitive flexibility by improving on an observed complex behaviour’, Science, 355, 6327: 833-836.

 

Federico Gascue

Nicolás Pírez