El poblamiento de América

por para Ciencia Hoy el . Publicado en Grageas, Número 160.

En un libro publicado en Estocolmo en 1937 (Outline of the History of Arctic and Boreal Biota During the Quaternary Period), el botánico sueco Eric Hultén llamó Beringia al área hoy sumergida de la plataforma continental entre el noreste asiático y Alaska, que estuvo descubierta varias veces durante las glaciaciones ocurridas a lo largo del Pleistoceno, la época geológica que se extiende entre 2,6 millones y 11.700 años atrás. El área es también conocida como puente terrestre de Bering. Existe acuerdo entre los paleoantropólogos en que la especie humana, originada en el África subsahariana, habría ingresado por primera vez a América por allí hace, groseramente, entre unos 30.000 y unos 15.000 años, en el último de los períodos en que existió el puente, es decir, en el Pleistoceno superior o tardío. Pero no se puede precisar la fecha o, más probablemente, las fechas de ese ingreso o esos ingresos, ni qué poblaciones los protagonizaron.

Las brumas que nos ocultan ese capítulo de nuestra historia evolutiva, sin embargo, hoy comienzan a despejarse gracias a los vientos de la genética molecular, que permite definir relaciones de parentesco entre poblaciones actuales y del remoto pasado. Así, un amplio equipo de investigadores de una veintena de instituciones europeas y norteamericanas publicó recientemente un artículo basado en la secuenciación del ADN del esqueleto de una niña de unos tres años, datado hace unos 11.500 años. Fue encontrado en el valle del río Tanana, en el interior de Alaska, en el sitio arqueológico Upper Sun River.

La evidencia genética obtenida de esos restos indica que entonces había allí una población ancestral de todos los indígenas americanos (con la posible excepción de los esquimales o inuit), por ser genéticamente más antigua que todas las poblaciones de estos de cuyos integrantes actuales o pasados se haya secuenciado el ADN. Técnicamente, esos antiguos beringios constituyeron una población basal con respecto a las poblaciones de indígenas americanos, un tronco del que se desprendieron todas las ramas que conocemos genéticamente.

Según los investigadores citados, los antiguos beringios se habrían ido diferenciando genéticamente de una única población euroasiática entre hace unos 36.000 y unos 25.000 años, y luego habría permanecido en Alaska por lo menos unos 13.500 años, si bien desde hace alrededor de unos 15.000 años se fueron desprendiendo de ellos los grupos que dieron lugar a las diversas poblaciones de indígenas que se asentaron en el resto de América, hasta Tierra del Fuego.

Sobre la base de lo anterior se puede concluir que todas las poblaciones precolombinas de las Américas tienen como único tronco ancestral a los antiguos beringios, establecidos en Alaska hace más de 20.000 años, del que se fueron desprendiendo ramas, a su vez ramificadas y algunas extinguidas, que terminaron poblando todo el continente. Esto, sin embargo, no excluye aportes genéticos posteriores, como los de grupos que pudieron llegar de Siberia algunos miles de años después que los beringios, o poblaciones que pudieron arribar a la costa occidental de Sudamérica por el Pacífico, y hasta se ha sugerido que noreuropeos pudieron haber cruzado el Atlántico norte y arribado al este de Canadá.

Hace entre 25.000 y 30.000 años, se produjo una fusión genética de poblaciones humanas provenientes de diferentes lugares de Eurasia (unión de las barras amarilla y celeste), la que dio lugar a los antiguos beringios. Hace unos 20.000 años estos se separaron en dos grupos: uno que permaneció en lo que hoy es Alaska y otro que se dirigió hacia el sur (inicio del trazo rojo intermitente). Hace unos 15.000 años el segundo grupo, ya fuera de la zona glacial, comenzó un proceso de sucesivas ramificaciones que dieron lugar a las múltiples poblaciones que ocuparon América, hasta Tierra del Fuego, adonde llegaron hace uno 8000 años. Mapa adaptado de William Rowe-Pirra, ‘Lumière sur le peuplement des Amériques’, La Recherche, 532, febrero de 2018.

Más información en MORENO-MAYAR J et al., ‘Terminal Pleistocene Alaskan genome reveals first founding population of Native Americans’, Nature, 553, 7687: 203-207, enero de 2018. Doi: 10.1038/nature25173.