En el 31 aniversario del BNDG, se reflexionó sobre la importancia de articular la ciencia con la justicia

por para Ciencia Hoy el . Publicado en Ciencia en tu Vida, Número 161.

La Jornada contó con la participación de numerosos científicos que expusieron sobre su trabajo en el área forense.

En el Centro Cultural de la Ciencia (C3), se conmemoraron los 31 años del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) a través de una jornada de capacitación y discusión titulada “La articulación entre Ciencia y Justicia para pensar los Derechos Humanos”. La misma fue co-organizada por el Programa Nacional Ciencia y Justicia del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y constó de mesas temáticas que tuvieron como objetivo reflexionar sobre la importancia de la articulación de ambos mundos en la búsqueda de la verdad sobre los crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura.

Durante la apertura del encuentro, la Directora General Técnica del BNDG, doctora Mariana Herrera, sostuvo: “Esta es la segunda jornada de Ciencia y Justicia en la cual el BNDG articula con el CONICET. Hace 31 años que el Banco fue creado por ley. Fue un caso de éxito de un Estado que se comprometió para resolver los crímenes perpetrados por el propio Estado. Los científicos, desde que se creó el Banco en 1984, han avanzado muchísimo: las ciencias forenses han ocupado un rol fundamental en la resolución de los procesos judiciales en los juicios de lesa humanidad”. Y continuó: “La resolución de casos a través de pericias forenses han sido parte de un desarrollo que nació en nuestro país. Hoy no solo las ciencias duras son importantes asistiendo a la Justicia, sino las Ciencias Sociales y Humanísticas, las Ciencias de la Comunicación, que permiten hacer el análisis políticos y sociológicos de lo que sucedió en la dictadura y poner el foco en patrones que se siguen repitiendo”, mencionó. En este sentido, señaló que en un panel de la jornada se propuso la reflexión sobre la violencia de género, “cuyos patrones actuales se muestran en los feminicidios que tienen mucho que ver con prácticas de ensañamiento hacia la mujer que comenzaron en la dictadura. Poner en perspectiva el pasado –remarcó- permite no repetirlas en el futuro”.

Luego, fue el turno del secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, Santiago Cantón, quien inició su discurso expresando que “en pocos casos uno puede decir que lo importante no son los años cronológicos sino lo hecho en estos 31 años del Banco para las víctimas de las violaciones a los Derechos Humanos. El Banco ha sido un pilar fundamental para restablecer la dignidad de los argentinos, perdida durante la dictadura”. Y continuó: “No hace falta aclarar la importancia de la ciencia en los Derechos Humanos. El mundo jurídico generalmente es muy conservador frente al mundo científico, nunca fue demasiado productiva la relación”.

Asimismo, Cantón subrayó el trabajo hecho por Abuelas en la búsqueda de los nietos y de la identidad, gracias al BNDG, que fue utilizado en muchos países en el mundo –en Balcanes, en Filipinas- trascendiendo las fronteras de Argentina. Y nombró el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en México: “Fue gracias a un grupo de científicos y médicos que allí se pudo determinar, en parte, que la verdad que se estaba tratando de imponer por parte del Estado no era cierta”.

En panel de apertura de las Jornadas. Fotos: CONICET Fotografía.

Luego fue el turno de la presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, que felicitó la iniciativa de sociabilizar la ciencia para el avance de los Derechos Humanos en compañía de la Justicia e hizo un racconto histórico sobre la lucha de la Asociación que preside y la idea de crear un Banco de estas características. “Esto es una lucha permanente que hemos tenido las Abuelas desde que nos tocó cambiar la vida por otra. Mi presencia acá representa una historia colectiva, de todas las dictaduras de Latinoamérica”.

“Las Abuelas -prosiguió- se nuclearon en 1977 intentando buscar respuestas sobre dónde estaban nuestros hijos y nietos, siempre con la esperanza del regreso a casa de ambos, y nada de esto pasó. Recorrimos lugares de muerte y de vida, viajamos a buscar pruebas y nos vinculamos con científicos hasta que llegó la democracia y nos pusimos a trabajar hasta que nació esta idea de instalar un espacio científico de esta calidad”. El BNDG, recordó de Carlotto, se instaló en el Hospital Durand, “ahí nació esto, que es un ejemplo en el mundo. Hoy estamos orgullosas de cómo el BNDG es famoso por la seriedad y el respeto con el que trabaja. Encontramos ya 127 nietos, pero faltan 300”.

A su turno, el vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, doctor Miguel Laborde, trajo a colación el convenio firmado entre el CONICET y el BNDG para situar el conocimiento científico al servicio de la sociedad. “Este convenio es una manera de reparar tardíamente la falta de compromiso de los científicos cuando las Abuelas tocaron nuestra puerta para buscar respuestas, y ante la negativa, tuvieron que recurrir al exterior”.

La Jornada incluyó paneles en los que se discutió el rol del Estado al servicio de la búsqueda de jóvenes; también se discutió cómo la ciencia es perito en causas de lesa humanidad y el rol de la Justicia. Por último, se repasó la perspectiva de género y los sentidos del pasado a la luz del presente.

El acto de cierre de la Jornada estuvo a cargo del gerente de Asuntos Legales y responsable técnico del Programa Nacional Ciencia y Justicia del CONICET, Dr. Alan Temiño, del secretario de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lic. Agustín Campero, y de la Dra. Mariana Herrera.

Cintia Kemelmajer