Nuevo mapa fitogeográfico de la Argentina

por para Ciencia Hoy el . Publicado en Número 161.

Una descripción actualizada de la geografía de la vegetación silvestre o espontánea del país.

Como los mapas geográficos o políticos, los mapas de vegetación tienen su historia. Las primeras descripciones de la vegetación de lo que hoy es territorio argentino, que datan de tiempos coloniales, consistieron en breves menciones en las crónicas de viajeros –religiosos, militares, comerciantes– que anotaban lo que veían a su paso. En el siglo XIX, en mapas de trazo grueso, los naturalistas delimitaron grandes unidades geográficas de vegetación, como el chaco, las pampas o las selvas. En el siglo XX, los botánicos elaboraron mapas más precisos, con descripciones del tipo de vegetación (por ejemplo, el bosque chaqueño de quebracho colorado, o los bosques andino-patagónicos de Nothofagus). El mapa de Ángel Lulio Cabrera (1908-1999), publicado en 1976, marcó un hito con su definición de un conjunto de unidades fitogeográficas argentinas. Por décadas fue el marco de referencia de las publicaciones sobre los ecosistemas del país.

Regiones fitogeográficas o florísticas del mundo según el esquema que sirvió de punto de partida del mapa de 1976 de los territorios fitogeográficos de la Argentina, que se publica en la página siguiente. Esas regiones son holártica (azul), paleotropical (anaranjado), neotropical (amarillo), capense (rosado), australiana (verde) y antártica (blanco).

Cabrera partió de seis regiones fitogeográficas terrestres mundiales (holártica, paleotropical, neotropical, capense, australiana y antártica), más una oceánica, siguiendo un esquema que se remonta a una publicación de 1946 (The Geography of the Flowering Plants, Longman, Green & Co.) del botánico británico Ronald Good (1896-1992). Dividió las tres representadas en la Argentina (neotropical, antártica y oceánica) en dominios, provincias y distritos, según se aprecia hasta el segundo de esos niveles en el mapa que confeccionó, reproducido en versión renovada en esta nota.

Desde la década de 1960, botánicos y sobre todo ecólogos estudiaron en detalle muchas de las unidades definidas por Cabrera, completaron las descripciones de la vegetación y de otras formas de vida y definieron mapas locales. Sobre la base de los datos así acumulados, y como síntesis del trabajo de más de tres generaciones de botánicos y ecólogos, un grupo de investigadores hoy activos, entre los que se cuenta el autor de esta nota, elaboró y publicó en la revista Ecología Austral un nuevo mapa fitogeográfico de la Argentina, reproducido en la página 18 y disponible en http://ojs.ecologiaaustral.com.ar/index.php/Ecologia_Austral/article/view/399.

Un ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) en los esteros del Iberá y paisaje del delta del Paraná. Corresponden respectivamente a las unidades 18 y 5 del mapa de la página 18.

Paisaje de un pastizal de gramíneas hidrófitas y halófitas de la pampa deprimida, la unidad 33 del mapa de página 18. Foto tomada cerca de Pila, en la cuenca del Salado, provincia de Buenos Aires. Foto Sofía Campana

Territorios fitogeográficos de la República Argentina. Interpretación en color del mapa publicado en 1976 por el botánico Ángel Lulio Cabrera, que trabajaba en el Museo de La Plata. Indica las unidades geográficas terrestres hasta el nivel de provincia fitogeográfica. Los distritos no fueron cartografiados pero constan en el esquema que sigue.

Mapa de unidades de vegetación de la Argentina publicado en 2018 por Mariano Oyarzabal, José Clavijo, Luis Oakley, Fernando Biganzoli, Pedro Tognetti, Ignacio Barberis, Hernán Maturo, Roxana Aragón, Paula Campanello, Darién Prado, Martín Oesterleld y Rolando León, investigadores de siete unidades académicas del país.

En http://ojs.ecologiaaustral.com.ar/index.
php/Ecologia_Austral/article/view/399 se puede acceder a una versión electrónica de alta definición de este mapa y a la clave de los colores empleados para cada unidad de vegetación.

Algarrobo (Prosopis alba) en el centro de la provincia de Córdoba y paisaje de la puna salteña. Corresponden respectivamente a las unidades 21 y 36 del mapa de la página 18.

Armado uniendo mapas locales como si fueran piezas de un rompecabezas, el mapa representa la vegetación natural o espontánea de especies nativas y de especies exóticas que se adaptaron al medio (no incluye las cultivadas). Sin embargo, como podrá apreciar el lector viajando por cualquier ruta, en gran parte del país, en especial en las zonas más pobladas, la vegetación silvestre fue reemplazada por cultivos agrícolas. El mapa muestra unidades geográficas de vegetación según los límites en los momentos en que fueron realizados los respectivos estudios, cuando la agricultura aún no había avanzado tanto y era más sencillo percibir los límites naturales.

Al describir la vegetación espontánea, el mapa permite enfrentar más adecuadamente problemas como el cambio de la cobertura del suelo e invasiones recientes de especies exóticas. Puede también servir de referencia para analizar los resultados de iniciativas de restauración ecológica. En síntesis, ayuda a definir desde el punto de vista ecológico y agroecológico la geografía argentina.

Lecturas Sugeridas

CABRERA AL, 1976, ‘Territorios fitogeográficos de la República Argentina’, en Kugler WF, Enciclopedia argentina de agricultura y jardinería, t. 2, pp. 1-85, Acme, Buenos Aires.
OYARZABAL M et al., 2018, ‘Unidades de vegetación de la Argentina’, Ecología Austral, 28: 040-063, accesible en http://ojs.ecologiaaustral.com.ar/index.php/Ecologia_Austral/article/view/399.

Mariano Oyarzabal

Doctor en ciencias agropecuarias, UBA. Investigador independiente del Conicet en IFEVA. Auxiliar docente, Facultad de Agronomía, UBA.