Salvaguardas éticas en la investigación biomédica

por para Ciencia Hoy el . Publicado en Grageas, Número 163.

Promovida por las academias nacionales de Ciencias y de Medicina de los Estados Unidos y por la Royal Society de Gran Bretaña, en 2015 se celebró en Washington DC la Primera Cumbre Internacional de Edición Genómica. La segunda reunión tuvo lugar en noviembre de 2018 en Hong Kong, con participación de la Academia de Ciencias de ese territorio.

Edición genómica es un procedimiento de laboratorio que altera el ADN de las células de un ser vivo. Normalmente se emplea para modificar algún gen determinado y así dotar al organismo que lo porta de características deseables (o librarlo de indeseables, como enfermedades). Hasta no hace mucho las técnicas empleadas para hacer lo anterior eran complejas y costosas, pero eso cambió con el descubrimiento de un método llamado CRISPR, mucho más sencillo, barato y rápido, que abrió inesperadas posibilidades y desencadenó una ola mundial de actividad en la materia. Consecuencia de esa actividad fueron las reuniones señaladas.

En la segunda de ellas, He Jiankui, un joven científico chino de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Shenzhe, doctorado en los Estados Unidos, informó que, como parte de un experimento más amplio, había alterado un gen, llamado CCR5, cuya actividad normal permite que el VIH, el virus causante del sida, ingrese en las células y desencadene la enfermedad. Hizo saber a los presentes en el congreso que realizó lo anterior en (por lo menos) dos embriones humanos, los cuales luego implantó en el útero de una mujer. Esta había proporcionado los óvulos, que el investigador fecundó in vitro con semen de la pareja de ella, portador del virus. La edición de ese gen, que He explicó haber llevado a cabo en ambos embriones, apuntó a inactivarlo, con la justificación de que en quienes está naturalmente inactivo las posibilidades de contraer sida son menores. Como resultado del experimento nacieron dos mellizas, una con ambos ejemplares del gen CCR5 inactivos y la otra con solo uno inactivo.

La exposición del doctor He fue recibida con estupefacción por los asistentes a la reunión, en particular, por los integrantes de la comunidad científica, en cuyo seno se desencadenó una discusión que, al momento de escribir esta nota, aproximadamente un mes después de celebrado el encuentro, se había propagado a numerosos países y encontrado eco en la prensa general. Ello se debió a que, prima facie, en el diseño, la ejecución y la publicación del experimento su autor habría incurrido en numerosas transgresiones de variada índole en campos como la ética profesional, la buena praxis médica y los derechos humanos. A continuación, se da una lista tentativa de algunas posibles que saltan a la vista, para poner al lector en contexto de una noticia que posiblemente haya leído en los diarios.

  • Existe consenso en los medios académicos de que los resultados de toda investigación o experimento no deben recibir amplia difusión sin antes haber sido presentados a la comunidad científica con detalles precisos sobre procedimientos y mediciones como para que esta los pueda evaluar. Eso normalmente se realiza publicándolos en una revista científica que se guía por el juicio de los pares, es decir, hace revisar los trabajos que le someten por reconocidos evaluadores independientes. Ello es especialmente importante en las ciencias biomédicas y no sucedió en este caso, lo que además de violar la deontología de la investigación, abre la puerta a dudas sobre la veracidad del relato.
  • También hay consenso (y en muchos países obligación legal) de que toda experimentación sobre seres humanos requiera aprobación previa de un comité independiente que le otorgue un nihil obstat en materia ética, cosa que tampoco parece haber tenido lugar. Esa aprobación es requisito corriente en el medio hospitalario.
  • Es igualmente aceptado que todo procedimiento médico requiere el formal consentimiento informado del paciente. Los asistentes a la reunión dudaron de que ese consentimiento se hubiese gestionado y obtenido.
  • Por sus consecuencias sobre las generaciones siguientes y sobre los ecosistemas, la manipulación genética de semillas, gametos o embriones requiere de salvaguardas aún más estrictas, y doblemente así si su objeto son embriones humanos. Estos requisitos no parecen haberse tenido en cuenta.
  • En particular, la alteración de un gen cuyas funciones son solo parcialmente conocidas, como es el caso de CCR5, exige proceder con una cautela y una gradualidad que parecen brillar por su ausencia, puesto que se experimentó sin más en seres humanos. La falta de cautela se pone también de manifiesto por el hecho de que la inactivación del gen en cuestión no garantiza inmunidad al sida. Es posible que otorgue menor probabilidad de contraerlo a las personas que fueron objeto del experimento, pero también que tenga para ellas consecuencias futuras severas hoy inciertas.
  • De la misma manera, es mucho lo que se ignora sobre la seguridad y eficacia de la técnica CRISPR, por lo que es difícil no concluir que fue una temeridad recurrir a ella, sobre todo en circunstancias en que existen recursos probados para evitar la transmisión del VIH por los espermatozoides e incluso la contracción de sida por los infectados.

Ante los experimentos del doctor He, la Comisión de Bioética del Consejo de Europa manifestó el 29 de noviembre último que ‘la aplicación de tecnologías de edición genómica a gametos o embriones humanos plantea numerosos aspectos éticos, sociales y de seguridad’ y que ‘la ética y los derechos humanos deben guiar cualquier uso de las tecnologías de edición genómica en seres humanos’. Ese mismo día, la prensa informó que las autoridades chinas habían suspendido todas las actividades científicas de He. Esto indica que hubo buenas razones para la estupefacción causada por su exposición en Hong Kong.

Más información en PENCHASZADEH V, 2018, ‘Edición genética’, Ciencia Hoy, 27, 162: 25-28; en THE NATIONAL ACADEMIES OF SCIENCES, ENGINEERING AND MEDICINE, 2017, Human Genome Editing. Science, ethics and governance, National Academies Press, Washington DC, accessible en http://nap.edu/24623, y en CYRANOSKI D & LEDFORD H, 2018, ‘How the genome-edited babies revelation will affect research’, Nature, doi: 10.1038/d41586-018-07559-8.