Carta de Lectores

para Ciencia Hoy el . Publicado en Carta de Lectores, Número 35.

Tomas Buch, de INVAP S.E., escribió desde Bariloche sobre ¿Etica de la ciencia o deontología profesional?
Quiero hacer llegar algunos comentarios acerca de la mesa redonda sobre ética e investigación (CIENCIA HOY 33). Debatir estos temas es muy útil y oportuno en las circunstancias actuales de nuestro sistema de ciencia y tecnología, al que las penurias económicas y los manejos politicos han llevado a una situación en extremo preocupante, que multiplica las tensiones éticas. Después de todo, es más fácil ser virtuoso con el estómago lleno. Los decididos a morir por la verdad no abundan; por algo Sócrates se hizo tan famoso que hasta el Presidente lee sus obras...

El quehacer científico se describe habitualmente para el público como la búsqueda pura de la Verdad, una especie de gesta del Santo Grial, en la cual los científicos son los caballeros sin tacha de la mesa redonda. Se trata de un mito corporativista a menudo negado por la historia. Con frecuencia, los motivos de los científicos son tan mezquinos como los del resto de los humanos; sin embargo, quien valora ante todo el poder o el dinero. difícilmente seguirá una carrera científica, más apta para la búsqueda del prestigio, que ocupa entre nosotros el lugar de aquellos. De todos modos, se cometen muchas transgresiones a la deontología profesional rigurosa. El gran Galileo estaba tan celoso de Kepler que nunca mencionó su obra, nunca contestó sus ruegos de que le facilitara un telescopio e insistió en las órbitas circulares, aunque consta que conocía la obra kepleriana. Seguramente Galileo 'mejoró' los datos experimentales que obtuvo, pues afirmó que en sus experimentos con el plano inclinado todas las mediciones del tiempo habían arrojado siempre el mismo valor, cosa estadísticamente imposible.

Aunque históricamente condicionada, la ética de la investigación científica es un bien preciado, que deberíamos defender con uñas y dientes, al punto de expulsar inmediatamente a sus violadores. No lo hacemos, y reproducimos en nuestra escala la impunidad que reina en la sociedad, la cual premia el éxito mundano y no el rigor intelectual. Sí bien no es siempre practicada, la ética de la búsqueda desinteresada de la verdad es un móvil ideal que. si se pierde, posiblemente conduzca a la desaparición de la ciencia tal como la conocemos, de manera semelante a como, en determinado contexto, apareció hace unos pocos siglos. La creciente apropiación privada de los resultados de la investigación científica marca un avance en esa dirección.

Ahora algunas criticas. Me parece grave que los expositores hayan mezclado faltas a la deontología profesional con problemas éticos encontrados en el ejercicio de la actividad científica y con crímenes legales, sin discriminar entre las tres categorías. No distinguieron entre transgresiones de muy diferente gravedad, y no diferenciaron entre delitos, contravenciones y pecadíllos. Por ejemplo, ocultar datos adversos a lo que se quiere probar o inventar resultados experimentales son faltas gravísimas, porque afectan al conocimiento mismo. Firmar trabajos en los que no se ha hecho una contribución genuina es ciertamente condenable, pero sólo es un acto de abuso de poder. Subdividir un articulo para engrosar el curriculum, negarse a prestar un equipo en desuso y aumentar artificialmente los montos de los pedidos de subsidio son pecados relativamente veniales. Y los casos de mala praxis médica o la adulteración de un producto químico, más que transgresiones a la ética son delitos tipificados en el código penal.

La ética de la investigación se aplica a cuestiones de índole completamente diferente, como sí es lícito experimentar con embriones humanos; sí se pueden patentar especies vivas creadas mediante la ingeniería genética; sí está mal hacer pasar hambre a ratas de laboratorio o dar placebos a enfermos de grupos de control que crean estar tomando un remedio. La bioética está tratando de resolver problemas nuevos con una moral basada en principios que tienen miles de años. Pero ello merecería otra mesa redonda. Finalmente, hay un tema que no se tocó: el posible cuestionamiento al postulado de la neutralidad ética de la ciencia.

Guido Pastorino, del departamento de Paleozoogía de Invertebrados, del Museo La Pata, escribió:
Parece que me voy a convertir en el lector crítico número uno de CIENCIA HOY, aunque quisiera aclarar que mí crítica responde al interés de mejorar la calidad de la revista y que, por más que sea cáustica, es constructiva (o por lo menos, esa es mi intención, que es lo que cuenta).

Hace varios meses se cambió la diagramación. He criticado el nuevo diseño, pero creo que se ha hecho oídos sordos a mis reclamos, los cuales, a juzgar por comentarios de mis colegas, reflejan el sentir de muchos. Todavía estoy tratando de entender el porqué de esa diagramación caprichosa del índice (Contenidos), que hace sumamente difícil relacionar el título del trabajo con el de la sección y la ilustración correspondiente. Tampoco logro comprender qué evento celestial ilumina la inspiración del 'artista' que diseña las tapas. Desde aquel número que, con objetivo poco claro, tenía un increíble burro, estoy esperando ver alguna tapa que tiente a comprar la revista. Lo más lamentable es que, dentro de ella, hay muchas y muy buenas fotografías que reflejan el contenido de los artículos. El número 33 es un claro ejemplo de lo que estoy tratando de decir. Nadie que tenga una visión normal puede sentirse atraído por semejante diseño de tapa, con una gráfica lamentablemente patética.

¿Por qué las cartas de lectores están antes del Contenido? ¿O es que no forman parte del contenido de la revista? Veo que hay cierto favoritismo para con algunos autores, que, a diferencia de otros, firman sus trabajos en el Contenido. Tal vez el excelente articulo sobre fármacos naturales no esté patrocinado por un laboratorio y esa sea la razón del olvido. Por otro lado, me alegro de poder decir algo bueno: los editoriales mantienen siempre su claridad meridiana, al igual que los artículos, que me hacen disfrutar con la información que traen; lógicamente, no todos tienen la misma calidad, pero alcanzan una base mínima común. Brindo por ello.

CIENCIA HOY agradece la carta del lector Pastorino y se siente muy complacida de tener lectores críticos aunque no le resultaría fáciI dirimir a quién de ellos le correspondería el primer puesto, pues sería un concurrido y disputado certamen. Quizá fuera esta una cuestión a someter al juicio de los pares, siguiendo el pensamiento de nuestros recientes editoriales, una sección que parece satisfacer al nombrado, Con el mismo sentido constructivo que profesa la carta, los editores desean comentar dos cuestiones. La primera se refiere a la diagramación o, en términos más amplios, al diseño de la revista.

Desde que comenzó a aparecer, CIENCIA HOY fue diseñada por especialistas. En determinado momento, el diseño original sufrió un ajuste y nada excluye nuevos cambios (por ejemplo, se ha reemplazado el papel brillante por uno mate). La función del comité editorial es lograr que los diseñadores encuentren soluciones que se adecuen a las necesidades de la revista y de sus lectores. En ese sentido, las observaciones acerca de dificultades de comprension debido a la manera de diagramar resultan útiles, pues constituyen un dato objetivo y demostrable; los comentarios o sentencias dogmáticas que simplemente adjetivan en tono positivo o negatovo (nadie que tenga una visión normal puede sentirte atraído...) son una de las tantas opiniones que nos llegan, las que además de numerosas suelen ser variadas y hasta muy opuestas.

El segundo comentario se refiere a la mención de autores en el índice, El criterio empleado (que hemos resuelto cambiar, en parte porque la crítica nos pareció acertada) fue reservar esa mención a artículos que se refieran a resultados de investigación propia y original, lo que excluye a secciones como Aquí Ciencia, Ciencia y Sociedad, etc. La nota sobre fármacos naturales pertenece a la segunda categoría. No hay, pues, favoritismos o, mucho menos, pagos encubiertos.

Además de su tarea de divulgación científica, la Asociación CIENCIA HOY y su revista siempre se han propuesto promover una conducta ética en el mundo académico, como lo evidencian los 35 editoriales publicados y, en general, el modo de obrar de la institución. La existencia de favoritismos con relación a los autores o el aceptar dinero para propósitos que no se puedan exhibir en público constituyen comportamientos reñidos con la ética tal como la entiende esta entidad.

Recibimos por correo electrónico (en la dirección rvcihoy@criba.edu.ar ) unos comentarios de Diana Jerusalisky, investigadora independiente del CONICET y profesora regular asociada en la UBA, que resumimos a continuación:

Muchas veces he querido hacer comentarios o preguntas sugeridos por la lectura de CIENCIA HOY, pero, por diferentes motivos, no lo hice. Ahora me voy a permitir escribir lo más frecuentemente que pueda. No sé bien a quien dirigir esta nota, pero creo que los comentarios y preguntas son para los autores de artículos.

El tema de los priones, tratado en un articulo que me pareció muy bueno y completo en el número 32, me hizo reflexionar sobre dos cuestiones. Una es la evolución de la materia. Cuando estudiaba cómo evolucionó esta en etapas prebióticas, parecía necesario postular la existencia de una molécula informacional -como los ácidos nucleicos- que tuviera un sistema de reproducción o duplicación, necesario para que pudiesen aparecer nuevos 'organismos' a imagen y semejanza de los que les dieron origen. Tal duplicación es requisito para considerar que hay materia viva. Ahora me pregunto si, cuando fueron surgiendo las primeras proteínas debido a las condiciones imperantes en la Tierra, con su atmósfera primitiva, cuando los pequeños espejos de agua se secaban por las altísimas temperaturas y se formaban estructuras casi cristalinas con proteínas (?) o polisacáridos (?) o diferentes polimeros(?) que se habían ido formando sobre las arcillas, podría haber ocurrido que algunos de esos cúmulos de cristales proteicos se estabilizaran -por ejemplo, con glicosilaciones, dando lugar a algo así como placas (¿amiloides?)- y, luego, al cambiar las condiciones, actuaran como semillas, dando origen a los primeros mecanismos de reproducción. ¿Habrá alguien que me oriente en estas disquisiciones? El otro tema se relaciona con los priones y el tejido nervioso. ¿Existen priones que ataquen otros tejidos? ¿Cuáles? Se me ocurrió que el tejido nervioso tiene una peculiaridad que lo puede hacer muy susceptible a enfermedades de este tipo: es muy rico en proteínas, las que, además, son muy específicas y diferentes en distintas células, y pueden estar altamente concentradas (¿casi cristalinas?) en algunas estructuras, como en la membrana subsináptica, asi como en las placas que aparecen en ciertas patologías o con la edad avanzada. ¿Podría ocurrir algo semejante en el tejido hepático o en el muscular?

Me pareció excelente la entrevista a V. Penchaszadeh sobre las consecuencias éticas del estudio del genoma humano y considero excelente la revista.

Los editores de CIENCIA HOY se sienten halagados por los conceptos de la doctora Jerusalinsky, que agradecen, pero más los halagan las dudas que le ha despertado la lectura de la revista. Con relación a los interrogantes acerca de las macromoléculas que habrían dado origen a la materia viva, remitimos a la lectora al artículo 'El origen de la vida' (CIENCIA HOY, 1), en el que se plantea la hipótesis más aceptada hoy en día de que las moléculas originarias de la vida fueron los ácidos ribonucleicos, debido a que poseen simultáneamente capacidad catalítica y la habilidad de copiarse a sí mismos. En cuanto a los priones, no hay evidencias de que existan fuera del sistema nervioso central: puesto que parecen ser la forma anormal de una proteína, la PrP, que sólo está presente en las membranas de las células de dicha parte del sistema nervioso, las enfermedades que causan sólo atacan a tales células.

Carta de Lectores

para Ciencia Hoy el . Publicado en Carta de Lectores, Número 38.

IRRACIONALISMO ¿PROGRESISTA?

Acerca de 'Experimento peligroso', de M. de Asua, Pablo M. Jacovkis, del instituto de Cálculo y el departamento de Computación (FCEyN, UBA), escribió:

En una hermosa película de la década del 60, Los campaneros, en la que se relatan las condiciones inhumanas de trabajo en las fabricas del norte de Italia a fines del siglo pasado, se puede ver cómo los obreros, después de una jornada agotadora, cansados y medio dormidos, asisten a las clases nocturnas en las que un maestro socialista les enseña a leer y escribir. Hacen esfuerzos tremendos para mantenerse despiertos y entender, y es notable el respeto con que tratan al maestro, al signar maestro, como lo llaman siempre. En esa misma película, un obrerito analfabeto, de unos quince años, va a buscar a la escuela pública a su hermano menor, de alrededor de diez, le pide el boletín de calificaciones, le dice después de mirarlo: yo no se leer pero esto es un cero, y, camino a su casa, le da una paliza gritándole: ¡Debes estudiar! ¡Debes aprender! ¡No quiero que seas un bruto analfabeto corno yo!

Es decir, esos explotados obreros italianos de fin de siglo tenían las ideas claras: el estudio y la cultura eran, entre otras cosas, un arma para luchar mejor contra la opresión y, de manera individual o colectiva, para mejorar su situación y no ser engañados como siempre. No en vano muchos de los importantes dirigentes obreros combativos habían surgido de los gremios más ilustrados, por ejemplo, el tipógrafo Pablo Iglesias, fundador del partido socialista español. Durante mucho tiempo fue así: la cultura, la ciencia y la educación representaron el progreso y fueron apoyadas por los partidos de izquierda, mientras el obscurantismo fue alentado por los partidos reaccionarios. Es clásica -y todavía actual- la irritación que produjo en ciertos medios la teoría de la evolución. En la Argentina hay muchos ejemplos, desde las bibliotecas populares de los socialistas hasta la quema de libros por los militares.

Pero ahora parece que las cosas cambiaron. Bajo la muy general denominación de political correctness, y con argumentos teóricamente impecables vistos desde el punto de vista progresista -apoyo a las minorías discriminadas, oposición a la falta de valoración de las mujeres, etc.-, en los Estados Unidos una burocracia obscurantista se ha enquistado en los departamentos de humanidades de muchas universidades. Profundamente reaccionaria e irracional, difunde en un lenguaje sólo accesible a iniciados argumentos que, cuando se logran entender, resultan absurdos. Dicha burocracia, en última instancia, está logrando la hazaña de dejar en manos de la derecha las banderas del conocimiento, la racionalidad y la ciencia. En nuestro país, para estar a la altura, un conocido escritor ataca con ferocidad a la ciencia y un coro bienpensante lo escucha con atención y respeto.

Dicho esto, voy a agregar algo al artículo de Asúa. Sostengo que el conflicto que allí se relata no constituye una discusión entre dos conceptos de ciencia: uno, el tradicional, que defiende la racionalidad, la capacidad de deducción y el poder de observación, orientados a conocer mejor la realidad y contribuir, en alguna medida, a mejorar el mundo en que vivimos; el otro, ¿cómo llamarlo? ¿postmodemo? ¿cantestatario? No se trata, tampoco, de una querella entre los cultores de las ciencias exactas y naturales y los de las sociales. Sospecho que en ambos grandes conjuntos de disciplinas la proporción de científicos racionales y rigurosos debe de ser aproximadamente la misma, aunque por razones de acceso a los medios de difusión las irracionalidades de algunos de los segundos reciben mayor publicidad. Al respecto, cabe comentar que la desmitificación de Paul de Man, el pope del deconstructivismo mencionado por Asúa, no fue obra de un físico o de un biólogo molecular sino de un estudiante de postgrado de literatura belga, Ortwin de Graeff. En realidad, la discusión se plantea entre quienes confían en la ciencia y quienes se comportan como los profesores Cremonini y Libri, que se negaron a mirar por el telescopio de Galileo.

De todos modos, en los Estados Unidos los cuestionamientos de la ciencia por parte de algunos no la ponen en peligro; allí el establishment científico es poderoso y sabe defenderse e, incluso, contraatacar, como se concluye leyendo un libro escrito por un biólogo de la universidad de Virginia y un matemático de Rutgers (P. Gross & N. Levitt, Higher superstition, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1994) que, además de inspirar a Sokal, realizo una fuerte crítica al irracionalismo ‘progresista'.

Distinta es la situaci6n en la Argentina, porque la ciencia es débil y tiene muchos enemigos, por lo que el irracionalismo 'progresista' puede hacer mucho daño. Si quienes estamos interesados en el progreso de la ciencia argentina -sea básica, aplicada, exacta, natural, social o cualquier otra que respete los conceptos elementales contenidos en el concepto de ciencia- dejamos que, además de los ataques de los obscurantistas habituales, se produzcan otros de los postmodernos y no los contestamos, corremos el riesgo de quedarnos cada vez más solos en nuestros intentos de lograr que aquí se haga más y mejor ciencia. Debemos prestar atención a las discusiones que tienen lugar en el norte y no subestimarías. Si se me permite recurrir a la jerga científica, allí el sistema es estable, y resiste esas perturbaciones. Acá no sé.

MÁS SOBRE MAYÚSCULAS

Hemos recibido una nota de Paulina E. Nabel acerca del uso de mayúsculas en los nombres de los períodos geológicos, tema de otra carta sobre un artículo de la nombrada, que envió Graciela Sobeslawsky y se publicó en el número 37 de Ciencia Hoy. Los principales conceptos de la doctora Nabel rezan:

...deseo aclarar tanto a la lectora Sobeslawsky como a los editores, que gentilmente aceptaron cambiar sus practicas sobre el uso de mayúsculas, que mi insistencia en que utilizaran tales caracteres en los nombres de sistemas y períodos geológicos no fue caprichosa, ni se debe a una actitud reverencial. El Código Argentino de Estratigrafia (1992), elaborado por destacados especialistas en concordancia con los criterios internacionales, recomienda el uso de mayúsculas para las denominaciones formales; en su articulo 10 establece, entre otras cosas: La primera letra de todas las palabras empleadas en términos estratigráficos formales debe escribirse can mayúscula, salvo las epítetos específicos y subespecíficos de los taxones... Esta norma es válida para la designación de todas las unidades estratigráficas, entre las que se encuentran las cronoestratigráficas, cuya unidad fundamental es el sistema. Por ejemplo, Pérmico, Cretácico, Terciario o Cuaternario. Los eratemas fanerozoicos son: Paleozoico, Mesozoico y Cenozoico y se basan en las etapas principales de la evolución de la vida sobre el planeta. Este criterio se extiende a las unidades de tiempo geológico o geocronológicas (eón, era, período, época y edad) que corresponden a los intervalos abarcados por las unidades cronoestratigráficas...

De modo concordante con lo anterior, en el libro La lógica de las extinciones, que yo comentara, publicado en España, los términos mencionados aparecen con mayúscula. Pero la discusión no sólo excede las intenciones de la reseña bibliográfica, sino que deberá dirimirse entre quienes -personas e instituciones- se encuentren abocados a establecer las normas de uso del lenguaje.

Los editores agradecen el muy preciso y oportuno comentario anterior, que no fue el único de contenido similar.

Carta de Lectores

para Ciencia Hoy el . Publicado en Carta de Lectores, Número 31.

TETRÁPODOS Y CUADRÚPEDOS

A propósito de Mononykus y el origen de las aves (CIENCIA HOY 30), firmado por Luis Chiappe, Mark Norell y James Clark, ha llegado la pregunta que se transcribe a continuación, seguida de la respuesta preparada por CIENCIA HOY sobre la base de una comunicación de los autores del artículo.

TETRÁPODOS Y CUADRÚPEDOS

TETRÁPODOS Y CUADRÚPEDOS

...afirmase en el texto que las aves actuales forman el grupo más diverso de tetrápodos del presente. Por lo menos etimológicamente. decir tetrápodos es lo mismo que decir cuadrúpedos. Pero, que yo sepa (y a lo mejor se muy mal), nadie llamaría cuadrúpedos a las aves, como tampoco aplicaría el término a los humanos. Me pregunto, pues, qué alcances tiene lo de tetrápodos, si la denominación cuadrúpedos posee significado científico, y si los humanos somos tetrápodos (por poco que nos pueda gustar vernos denominados cuadrúpedos). Santiago Despaux

Las aproximadamente diez mil especies de aves vivientes en la actualidad son en efecto, el grupo más abundante de tetrápodos del presente. Es cierto, por otro lado, que –etimológicamente- tetrápodo y cuadrúpedo son equivalentes. Ello significaría que las aves y los humanos, ejemplos típicos de organismo bípedos, serian cuadrúpedos.

En la ciencia biológica, sin embargo el término tetrápodo o (tetrápoda) indica al grupo monofilético (de mono, uno único, y phylon, raza o tribu) que comprende al ancestro común de los anfibios y a amniotas actuales, más todos sus descendientes. Amniotas son aquellos vertebrados que se caracterizan por tener el feto envuelto en una membrana llamada amníotica, es decir, los reptiles, aves y mamíferos. Los anfibios son anamniotas.

La palabra cuadrúpedo es comúnmente usada, con sentido funcional, para denominar a organismos – en general de locomoción terrestre – que se trasladan usando cuatro extremidades; carece de significado taxonómico : no refiere a ningún taxón o grupo monofilético de organismos.

La pertenencia al taxón Tetrápoda es independiente del aspecto o la función de las partes del cuerpo – incluso de poseer extremidades -, ya que la única condición necesaria es descender del ancestro común. Si bien las aves y los humanos son funcionalmente bípedos (por lo menos en su locomoción terrestre), y las ballenas y las serpientes vivientes carecen de extremidades, todos son tetrápodos, pues descienden de dicho ancestro.

Es complejo rastrear los caminos por los que la palabra tetrápoda terminò denominando al grupo, haciendo obvia referencia a cuatro extremidades. Ya Linneo en algún momento había clasificado al hombre y a los monos cuadrúpedos (en un subconjunto de estos que llamó antropomorfos), aunque luego reemplazó esta categoría de cuadrúpedos por la de mamíferos y la de antropomorfos por primates. Pero la particularidad que dio origen al nombre de un grupo monofilético o incluso sus notas diagnósticas, no debe necesariamente ser compartida por todos sus miembros: las ballenas son mamíferos a pesar de que no tienen pelos, una de las características diagnósticas de Mammalia. Igual que con el taxón tetrápoda lo que importa en última instancia es que el Balaenidae comparta un ancestro común con todos los restantes mamíferos.

NEUTRINOS Y ASTROFÍSICA

Estoy muy agradecido por la clarificadora respuesta a mi inquietud sobre la antigüedad de la luz solar que llega a la Tierra (CIENCIA HOY, 29). Mí inveterada costumbre de leer artículos sobre temas que no son de mi especialidad siempre me crea dudas. Ahora (Nature, 375:29, 1995) se trata de la astrofísica de los neutrinos. ¿Podrían explicarme por qué son tan importantes estas esquivas partículas? Y. también, sí el sentido de la frase que transcribo, del artículo citado, tiene que ver con mi pregunta inicial: En febrero de 1987 se detectaron neutrinos originados en lo supernova 1 987A, por uno serie de pulsos en dos detectores Cerenkov (en Japòn y en los EE.UU.). Los neutrinos llegaron. como era de esperar, unas pocas horas antes que la luz de la explosión. Cordialmente, Alejandro C. Paladini

En nuestra visión actual de la naturaleza, la materia se compone de dos clases de partìculas –quarks y leptones -, cada clase de tres familias y cada familia de dos integrantes. El llamado modelo sandard describe las interacciones conocidas de doce partìculas elementales y, si bien los fìsicos suponen que con dicho modelo no se acaba su disciplina, en ningùn experimento terrestre han fallado sus descripciones o predicciones.

De las cuestiones que escaparìan al modelo standard y que afectan a todas las partìculas, las referentes a los tres leptones sin carga, los neutrinos son las màs intrigantes. Segùn el modelo, los neutrinos en reposo no tienen masa, no se conectan entre ellos (como lo hacen losquarks) e interactùan solamente mediante un mecanismo que viola la conservaciòn de la paridad (o sea , sabe distinguir entre izquierda y derecha). ¿Por què tres de las doce partìculas elementales no tienen masa? ¿Por què el desbalance de paridad de sus interacciones? Si los quarks se mezclan, ¿por què los neutinos no lo hacen? Estas son las preguntas planteadas por la fìsica que se hace hoy en los laboratorios y que necesitan respuestas.

Para la astrofisica, la detecciòn en gran escala de neutrinos de procesos estelares, galàcticos y còsmicos es el paso que lògicamente sigue a obtener informaciòn sobre estos mismos procesos por vìa electromgnètica. La fusiòn en el interior del Sol, los mecanismos de explosiones supermovas, las extraordinarias emisiones de los nùcleos galàcticos activos y la composiciòn de la masa del universo (y su pròximidad a la densidad crìtica) son procesos para cuya explicaciòn se requiere un modelo que incluya las interacciones entre los neutrinos y las de ellos con la materia. Si bien la definiciòn de los neutrinos del modelo standard es adecuada para interpretar los resultados de los experimentos terrestres, pequeñas variaciones de aquella (por ejemplo, una pequeña masa en reposo, una ìnfima fracciòn dextrògira en su interacciòn o algo de mezcla entre familias) tendrìan enormes consecuencias si el modelo se utilizara para interpretar fenòmenos astrofìsicos.

El lector relaciona con astucia estas cuestiones con su anterior pregunta acerca de la antigüedad de la luz solar que llega a la tierra. En una supermova de tipo II, como la ocurrida en febrero de 1987 (SNI 1987) en la estrella Sanduleak 90621, en la gran nube de Magallanes, el colapso que se produce luego del agotamiento de los combustibles de fusiòn (cuya actividad sirviò para prevenirlo, desde que comenzò hace unos cinco mil millones de años) genera dos pulsos de neutrinos: uno cerca del ce ntro de la estrella (de alrededor de medio segundo) y otro posterior, durante el rebote contra el carozo central y posterior acreciòn de la masa colapsante (de aproximadamente diez segundos). Los neutrinos correspondientes al primero no llegan a salir de la estrella, pero muchos de los del segundo lo hacen inmediatamente, y pronto son seguidos por otros, llevàndose el 99% de la energìa producida en la explosiòn.

Los neutrinos sòlo tienen interacciòn dèbil, por lo que son excelentes enfriadores (¿se acuerda del arroz?), pero, por la misma razòn , no se producen en abundancia, a menos que la temperatura sea muy alta, como en el colapso que precede a una supernova. A todo esto, los fotones (la luz) siguen atrapados en el interior estelar y sòlo se comenzarà a notar que son irradiados en cantidades mayores a las normales para esa estrella unas cuantas horas despuès de que los neutrinos hayan salido. En cuanto a la velocidad de traslado, recuèrdese que los neutrinos no tienen pràcticamente masa, de manera que viajan a velocidades cercanas a la de la luz.

EL TRASLADO DEL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN

Una lectora nos envió los comentarios que siguen, relacionados con la mesa redonda, de la que dio cuenta en el nùmero anterior, sobre El triste estado del Archivo General de la Naciòn: Resulta ilustrativo comparar la suerte del Archivo General de la Nación con la del archivo nacional norteamericano.

Hacia fines de los años sesenta, se había colmado el edificio del National Archives de los Estados Unidos, en Washington. Los documentos, generados a razón de miles por día, debían derivarse a locales carentes de las condiciones establecidas por el National Institute of Standards and Technology.

El archivo norteamericano conserva menos del 5% de los documentos producidos por el gobierno federal, pero para ello requiere cinco millones de cajas que contienen un cuarto de millón de series archivísticas diferentes. Entre las piezas de la colección se cuentan, por ejemplo, las grabaciones del juicio de Nürnberg, fotografías de la guerra civil y material sobre la Depresión, la esclavitud, los indígenas, la Inmigración y cuestiones sociales. Los documentos originales de la declaración de la independencia, la constitución y la BIII of Ríghts conviven con objetos de museo, mapas, planos, filmes, videos, discos de pasta y todo otro material que el gobierno considere importante.

A la variedad de los fondos corresponde una enorme diversidad de materiales: distintos tipos de papel, cuero, pergamino, tela, adhesivos, tintas, cintas magnéticas, emulsiones fotográficas, vidrio, productos sintéticos, plásticos, etc., que reaccionan de manera diferente a las condiciones del ambiente.

Lectores

Luego de veinte años de reclamos, en los años ochenta, el Congreso norteamericano destinó fondos a un nuevo edificio, conocido familiarmente por Archives II, proyectado y construido con participación del personal del archivo, quien - entre otras cosas - definió las condiciones ambientales adecuadas para el depósito de los distintos tipos de documentos, determinó qué materiales no debían ser utilizados en la construcción por ser nocivos para las colecciones, discutió acerca de los distintos sistemas de prevención y control de incendios y colaboró en el diseño de laboratorios y en la elección del equipamiento y del mobiliario.

Inaugurado en 1994, Archives II está ubicado en College Park, Maryland, a 20 km del centro de Washington. Tiene capacidad, ampliable en el futuro, de almacenar casi sesenta mil metros cúbicos de documentos y un equipamiento que permite el control activo de temperatura y humedad, el filtrado del aire (para evitar que partículas y gases contaminantes, que deterioran los materiales, entren en contacto con la colección) y la prevención y control de incendios (mediante detectores de humo y calor, alarmas y regadores automáticos). Todas las fuentes de luz natural y artificial poseen filtros para detener los rayos ultravioletas, que decoloran papeles y fotografías. Para garantizar la seguridad, el edificio mantiene al público general (incluyendo los investigadores) separado del personal y de las áreas de depósito de las colecciones. Por circuitos internos de televisión, es posible supervisar a quien concurre a las salas de consulta, en las que las mesas tienen superficies suaves y bordes redondeados para evitar el deterioro accidental de las piezas.

Lectores

En el trabajo diario del personal se advierte. también, el cuidado por la conservación. Los documentos son transportados en carritos y guardados en cajas hechas con materiales libres de ácido (acid-free) que constituyen. a la vez, unidades organízativas y de protección. Los archiveros velan por el cuidado y limpieza de las piezas, además de clasificarlas y guardarlas.

La mudanza de las colecciones al nuevo edificio se programó durante cinco años y su ejecución constituyó el mayor traslado de material de archivo del que se tiene noticia. El esfuerzo permitió recuperar el control intelectual y físico de un enorme conjunto de piezas dispersas e incluyó la limpieza y el reacondicionamiento masivos de los documentos, generalmente por medio de técnicas sencillas de limpieza mecánica y superficial y el uso de carpetas. sobres y cajas de formatos y tamaños estandarizados, confeccionados con materiales químicamente estables y físicamente resistentes.

A su vez, los archiveros trabajaron en ubicar ordenadamente la colección. para lo que la agruparon por grandes series de temas, denominadas clusters, cada una de las cuales se trató como una unidad de mudanza desde las anteriores sedes y de ubicación en el nuevo edificio. La previsión de documentos a incorporar a los distintos clusters constituye la base para determinar las necesidades futuras de espacio. La reubicación del material y los cuidados que se le dieron permitieron una revisión profunda del estado de la colección, que hubiera sido imposible en otras circunstancias.

Para realizar el traslado se adoptaron notables precauciones. Por ejemplo, los materiales no convencionales, como máscaras mortuorias, relojes y otros artefactos, se acondicionaron en cajas y bandejas construidas a medida según un diseño básico modificado o adaptado para cada caso. Las placas de vidrio se mudaron en carritos de madera forrados internamente con espuma de goma y montados sobre neumáticos. Los documentos encuadernados se envolvieron al vacío con plástico y los rollos de película. cassettes, cintas magnéticas y discos se acondicionaron en diferentes tipos de envases plásticos. compartimentados o no, de tamaños y pesos transportables por el hombre. Los métodos y los materiales utilizados se probaron antes de usarlos y la comodidad y seguridad de los operarios se cuidó mediante la provisión de guantes, guardapolvos. máscaras y hasta fajas. El personal que ejecutó la mudanza fue instruido en el conocimiento básico de los elementos a trasladar y de las normas de su manipulación por medio de un video y de sesiones de entrenamiento práctico. La unidad de transporte utilizada para el traslado fue una especie de biblioteca rodante de madera. En todo contenedor o envase se colocaron etiquetas con el número identificatorio de la nueva ubicación y se redactó un detalladísimo manual de especificaciones y métodos del traslado.

Se calculó que la mudanza llevaría tres años, de los que van cumplidos uno y medio, durante los cuales un mismo grupo de empleados realizó de manera regular las tareas. Diariamente, camiones efectúan entre siete y diez viajes desde las distintas sedes hacia Archives II, El ciclo de traslado dura dos días: el primero se emplea para vaciar la vieja estanteria, cargar las cajas con documentos en la biblioteca rodante y transportarla al nuevo edificio; el segundo, para ubicar las cajas en las estanterías nuevas, en el orden preasignado. Un archivero (denominado escort) acompaña cada ciclo para supervisar y guiar a los mudadores. Hasta el momento no se registró accidente, rotura o daño de materiales; más bien sucedió lo contrarío: la mudanza permitiò encontrar documentos que se creían perdidos.

El caso argentino contrasta drásticamente con la historia precedente. La situación de desastre funcional, edilicio y de conservación de los documentos en que se encuentra el Archivo General de la Nación llevó a que, en 1991, el ministerio del Interior encargara a UBATEC el proyecto de remodelación de un edificio sin uso perteneciente al estado (en Bouchard 710, del viejo diario Democracia) para mudar el archivo.

El equipo de arquitectos, asesorados por consultores en diseño bioclimático, estructuras, seguridad, sistemas inteligentes. conservación de papel, electricidad e iluminación entendió el concepto básico de la preservación. a saber, que determinadas características ambientales constituyen el principal agente de deterioro. Diseñó, en consecuencia, un edificio con gran inercia térmica y bien aislado, cualidades esenciales para cumplir con especificaciones técnicas mínimas en materia de temperatura. humedad del aire, iluminación, seguridad contra incendios, daños por agua, calidad y circulación de aire y control de plagas, además de tener consumo de energía. costo de mantenimiento y riesgo bajos. El proyecto fue examinado por especialistas del archivo norteamericano, quienes aprobaron el diseño y los estándares de conservación elegidos.

En el marco del presupuesto para 1995. el Congreso de la Nación asignó recursos para dar comienzo a las obras. A fines de 1994, se terminó la demolición del interior del edificio de Bouchard. para adecuarlo a la remodelación. Hoy la obra ha sido paralizada y, al parecer, abandonada.

Marìa Esteva