El sistema agropecuario pampeano

Tradicionalmente, las explotaciones de pradera pampeana se especializaron en la producción de cereales (trigo, maíz, sorgo), oleaginosas (lino, girasol, soja) y carne vacuna. En la última de estas actividades se distingue la cría de terneros de su engorde cuando llegan al estadio de novillos, es decir, hay diferencias importantes entre las explotaciones de cría y las de invernada, que, además, se localizan diferencialmente en el territorio: las primeras predominan claramente en la cuenca del Salado o pampa deprimida y en la pampa mesopotámica ubicada en el noreste de la región, zonas en las que hay muy poca agricultura.

A lo largo del siglo XX se fue consolidando en la pradera pampeana un sistema extensivo o semiextensivo de producción agropecuaria basado en una rotación, en el mismo predio, de cultivos de granos con la siembra de pasturas perennes para alimentar al ganado. Mientras los cereales y oleaginosas predominaron sobre la ganadería en las tierras más fértiles y húmedas de la pampa ondulada, esa relación iba cambiando en el tránsito hacia los ambientes más frágiles y menos húmedos del oeste de la región, hasta invertirse completamente. La relación entre cultivos y ganadería de engorde estuvo en equilibrio en la pampa central subhúmeda, o se volcaba hacia la ganadería en la pampa central semiárida, que en este caso incluía cría e invernada. En las tierras fértiles del sudeste de la provincia de Buenos Aires o pampa austral también se registraba una relación equilibrada entre cultivos anuales de cosecha y ganadería. Tanto en la pampa central como en la austral, el forraje para alimentar a los animales provenía tanto de pasturas cultivadas como de pastizales naturales.

Durante la década de 1990, los sistemas tradicionales de producción experimentaron cambios importantes. La tradicional rotación entre cultivos de cosecha y ganadería, muy favorable para conservar la fertilidad de los suelos, tendió a dejarse de lado. Ambas actividades, crecientemente desvinculadas, se hicieron más especializadas e intensivas. La productividad de la agricultura aumentó de modo marcado mediante la aplicación de técnicas novedosas para el productor pampeano, como la fertilización habitual, nuevas variedades de cultivos, la aplicación generalizada de plaguicidas de nueva generación y la siembra directa, que ayuda a conservar y mejorar los suelos (véase el recuadro Formas de labranza). Se conformó así y se impuso definitivamente en esa década un paquete tecnológico estándar. En la ganadería se difundieron técnicas que también aumentaron la productividad de las explotaciones de carne y leche, como el pastoreo rotatorio intensivo (concentrar muchos animales por períodos cortos en áreas reducidas, delimitadas por alambres eléctricos movibles, para que coman todo el pasto antes de pasar al área siguiente, en lugar de dejarlos que se diseminen libremente por potreros varias veces más extensos) y la suplementación de ese pastoreo con alimentos más nutritivos, sobre todo granos y concentrados, que compensen deficiencias del pasto. Por otro lado, alcanzó alguna difusión una forma de producción intensiva de carne común en los Estados Unidos, por la que en la etapa de engorde los novillos no pastorean en potreros sino que permanecen encerrados en corrales o feed lots, donde se les suministra alimentos concentrados y forrajes que ocasionan ganancias diarias muy elevadas de peso. En la organización de las explotaciones, se difundieron modalidades comerciales como los contratos de producción y la llamada tercerización de actividades.