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Fotocopiando objetos

“Perdí mi raqueta de tenis, y tengo partido en una hora. Pero no me preocupo: voy hasta mi
computadora, bajo de la red el archivo ‘raqueta.3dc’, y hago una copia en tres dimensiones en mi
impresora doméstica de objetos…” ¿Será posible esto, en un futuro cercano? Para lograrlo, debemos
ser capaces, entre otras cosas, de manipular con destreza las propiedades de los materiales. La industria
ha desarrollado en los últimos treinta años los llamados “materiales celulares”, con distintas
aplicaciones en distintos sectores. Las propiedades de estos materiales se determinan no sólo por las
sustancias que lo componen, sino también por el entramado geométrico entre sus partes sólidas y sus
espacios vacíos: su arquitectura celular. Así, se pueden combinar solidez y liviandad modificando sólo
su estructura física.

Un ejemplo de la importancia de la arquitectura podemos encontrarlo en la evolución de la
rueda. La humanidad pasó de las primeras ruedas de piedra y madera, de muy poca porosidad, a las
actuales ruedas de bicicleta en las cuales el 95% del material ha sido reemplazado por aire, conexcelentes resultados.

Con la intención de obtener materiales cada vez más livianos y más resistentes se han
desarrollado estructuras de pequeñas fibras de carbono que pueden ser ensambladas como ladrillos de
LEGO. Basada en una original geometría, esta estructura es diez veces más resistente que los actuales
materiales ultralivianos. Con la ventaja que se puede desmontar y volver a armar fácilmente.

Siendo realistas, todavía debe hacerse un considerable progreso en la paleta de materiales
disponibles para llegar a imprimir objetos de manera barata y eficiente. La ruta de los materiales
celulares podría ser el camino.

Más información en: Toward Lighter, Stiffer Materials, Tobias A. Schaedler et
al. Science 341, 1181 (2013);

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