Inicio Volumen 28 Número 164 Cinco minutos más. Tengo sueño...

Cinco minutos más. Tengo sueño…

Todos los días, cuando despierto a mi hijo de nueve años para ir al colegio, lo primero que me dice son esas palabras: ‘Cinco minutos más, cinco minutos más’. ¡Lo que me espera cuando sea adolescente!

Según los cronobiólogos, llegado ese momento, combatir su resistencia frente a mi desesperado intento para sacarlo de la cama será una lucha perdida. Ello se debe a que, durante los años de la adolescencia, el reloj biológico de los jóvenes está atrasado con respecto al de los adultos. Ese reloj, que regula un conjunto de variaciones fisiológicas y comportamentales, entre ellas los patrones de sueño y vigilia, tiene un período cercano a veinticuatro horas, razón por la que se habla de ritmos circadianos.

5 minutos mas. Tengo sueño

Cada individuo tiene un ritmo circadiano endógeno, que se sincroniza con estímulos externos como la luz. Sin embargo, existen variaciones individuales en dicha sincronización, lo cual configura diversos cronotipos. De estos, se suele describir dos principales, comúnmente llamados alondras y búhos, respectivamente aves del amanecer y nocturnas. Los adolescentes son un claro ejemplo del cronotipo búho, caracterizado por un alargamiento del período de vigilia luego...

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