La rata y la peste en el mundo occidental

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La expansión global de la peste, transportada por las ratas. Dibujo de Albert Tarter.

La imagen de la peste bubónica ha perdurado hasta nuestros tiempos gracias a su virulencia, mortandad y los dramáticos efectos sobre el cuerpo de las personas que padecieron esta enfermedad. Su historia es conocida: las tres pandemias que a lo largo de los siglos azotaron el mundo y dejaron marcas profundas en nuestra memoria por los devastadores efectos que produjeron. Los numerosos testimonios de dicha historia suelen destacar el rol de los protagonistas fundamentales de esta enfermedad. En primer lugar, el patógeno: la bacteria denominada Yersinia pestis. En segundo lugar, los vectores que hacen posible su transmisión: los roedores (principalmente las ratas) y las pulgas que en ella habitan, y eventualmente logran picar a los seres humanos e infectarlos.

Sin embargo, solo recientemente hemos descubierto la etiología de esta enfermedad, su origen y orden de causalidades. Es legítimo preguntarnos, entonces, ¿cómo se asociaba a la peste con las ratas en la Edad Media y la modernidad temprana? ¿Cómo eran representados y cómo se actuaba frente a los roedores por ese entonces? ¿Fueron únicamente las ratas y sus pulgas las que permitieron la transmisión de la peste a los seres humanos? Estos interrogantes nos permiten pensar el rol y las representaciones asignadas...

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