Inicio Volumen 11 Número 61 Nuevas parejas. La cohabitación en la Argentina (1960-2000)

Nuevas parejas. La cohabitación en la Argentina (1960-2000)

Una evaluación, con base estadística, del aumento de las uniones consensuales en la Argentina reciente y de su significado social.

El aumento de las uniones consensuales (no formalizadas en el Registro Civil) que se registra en la Argentina desde los años ’60 es reflejo de profundas modificaciones en la relación entre los sexos y en el esquema de conformación de las parejas, así como un indicador de la cambiante ubicación de la mujer en la sociedad.

"Pareja en el jardin", Oscar Levaggi, 1992. Oleo sobre tela, 70 x 70cm.
"Pareja en el jardin", Oscar Levaggi, 1992.
Oleo sobre tela, 70 x 70cm.

Varios rasgos definen la nueva dinámica del mercado matrimonial argentino desde 1960: aumento de la edad media al casamiento, sobre todo en las mujeres; disminución de la diferencia de edad entre los cónyuges; incremento de la incidencia del divorcio y la separación; desafección por el matrimonio religioso; etcétera. Sin embargo, el fenómeno más impactante es con mucho el aumento de las uniones consensuales (parejas estables que no legalizan su unión en el Registro Civil). En este comportamiento –denominado cohabitación– se distinguen dos modalidades: “de prueba”, cuando constituye la vía de entrada a una primera unión que luego es eventualmente legalizada; “perdurable”, cuando es elegida como forma permanente para la primera unión o para la reincidencia nupcial (uniones de segundo rango o superior). Veamos algunas cifras.

En su conjunto, la incidencia de la consensualidad ascendió ininterrumpidamente desde comienzos de la década de 1960, experimentando una notable aceleración desde el inicio de los años ’80 (tabla 1). En el total del país, las parejas consensuales representaban 7% del total de uniones en 1960 y llegaban a 18% en 1991, es decir, casi se triplicaron durante esas tres décadas. En la ciudad de Buenos Aires, que parte de niveles bajísimos en 1960 (1,5% de consensuales), el fenómeno es de ritmo aún más explosivo: en 1991, dicho indicador alcanzaba al 13,6 %, es decir, casi se decuplicó en treinta años. Esta tendencia también se verifica en el interior del país (tabla 2): entre 1980 y 1991, todas las regiones (y sus respectivas jurisdicciones) incrementaron el porcentaje de uniones consensuales entre un mínimo de 4 y un máximo de 8 puntos. Este aumento es más intenso cuanto menor era el punto de partida en 1980: las áreas donde más aumentó son la ciudad de Buenos Aires, el Conurbano bonaerense y la región Pampeana; la que menos, la región Nordeste.

Susana Torrado

Susana Torrado

CONICET, UBA
Ciencia Hoy
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