Inicio Volumen 7 Número 40 Las letras y sus estilos

Las letras y sus estilos

Si las formas gráficas con que se escriben las palabras de todos los idiomas son tan variadas, ¿cómo es posible que se pueda leer sin mayores dificultades?

Las lenguas occidentales se escriben con un sistema fonográfico alfabético, diferente del fonográfico silábico (que se usa en el japonés) y del ideográfico (propio del chino). Los caracteres alfabéticos son los elementos gráficos elementales de la adoptar diversos estilos de diseño e, incluso, consistir en garabatos manuscritos, pero se pueden reconocer porque se interpretan a la luz de un conjunto más amplio de reglas del buen escribir, u ortografía.

Una simple ojeada al mundo de la escritura nos revela tal variedad en las formas gráficas que, por un momento, surge la duda de como es posible llegar a leer en medio de ese caos. Lo cierto es que no tenemos dificultad para identificar una palabra escrita en diferentes formas gráficas: para quien sabe leer, eso es tan sencillo como caminar, a pesar de la complejidad de los procesos mecánicos y mentales que implica tal acción.

Para comprender el proceso de la lectura, es preciso entender algunos aspectos básicos de los sistemas de escritura y, en particular, del nuestro, el alfabético. Todo sistema de escritura tiene un aspecto funcional y uno gráfico. La unión de ambos es similar a la unión del significado y del significante en el signo lingüístico, en el cual el primero se refiere al sentido de las palabras y el segundo a los sonidos. En la escritura, el lado del significado corresponde a sus aspectos funcionales y el del significante a sus características gráficas, cuya unidad menor es el carácter.

Las letras son los caracteres del sistema alfabético de escritura. Carácter es la denominación de la menor unidad gráfica de cualquier sistema de escritura, no sólo del alfabeto. En los sistemas ideográficos, como la escritura china, un carácter representa una Idea, que puede ser expresada por una palabra entera o parte de una palabra compuesta. En sistemas fonográficos como el nuestro, un carácter representa un segmento fonético del tipo consonante o vocal. En los sistemas fonográficos silábicos, como el japonés, un carácter representa una sílaba, o sea, una unidad fonética formada de la suma de consonante y vocal.

letra

Los caracteres componen un conjunto cerrado de símbolos gráficos, junto con los acentos, signos de puntuación y demás marcas del sistema de escritura. Ello significa que no se puede inventar un nue- vo carácter o destruir uno existente. Para hacerlo, sería necesario alterar las convenciones de la escritura y que ello fuese aceptado por todos los que la utilizan, no sólo por algunos. Cambiar el aspecto gráfico de un carácter puede ser peligroso paran el sistema al que pertenece: los usuarios corren el peligro de no reconocer su valor y, por lo tanto, tener dificultades de lectura.

Como unidades básicas que son, los caracteres suelen escribirse de forma clara, aislada, de modo de facilitar la lectura. Con los griegos y, sobre todo, los romanos, la escritura alfabética pasó a usar también ligaduras. En ellas, dos letras se funden en una y producen la apariencia de un nuevo carácter. Los romanos escribían el diptongo AE con ligadura: AE. Otro modo de escritura consistía en insertar una letra dentro de otra, como Co, recurso muy usado en la escritura manual de la Edad Media y hoy restringido a los monogramas.Con la introducción de la imprenta de tipos móviles en Europa, a partir del fines del siglo XV, los caracteres pasaron a estar impresos y separados unos de otros, como vemos hasta ahora en los libros, diarios y revistas.

Hoy quizá se pueda decir que la escritura impresa es mucho más frecuente que la manuscrita. Sin embargo, a lo largo de sus más de cinco mil años de historia, la escritura a mano fue mucho más utilizada para el registro diario de la vida común. Los diferentes modos de escribir terminaron produciendo variaciones en los aspectos gráficos de los caracteres, en todos los sistemas de escritura.

La correcta interpretación de los caracteres, a despecho de su enorme diversidad gráfica, está garantizada por una unidad mayor, la palabra, y esta, a su vez, se subordina a la ortografía, la cual, asociada a la noción de palabra, permite que esta constituya una referencia para interpretar los caracteres. Por ejemplo, podemos leer textos manuscritos interpretando los garabatos de alguien porque tenemos la capacidad de asociar esos garabatos con secuencias de letras que forman palabras posibles. Sin un conocimiento ortográfico, sería muy difícil leer la escritura cursiva o manual de la mayoría de las personas.

JEROGLIFICOS EN EL SARCOFAGO DE RAMSES III
JEROGLIFICOS EN EL SARCOFAGO DE RAMSES III

Cuando vemos una palabra escrita en diferentes formas, por ejemplo, con A y luego con a, o con B y en otra parte con b, comprendemos que A y a pertenecen a la categoría de la letra A; y que B y b a la categoría de la letra B, y así sucesivamente. De este modo, las letras se vuelven unidades abstractas, representaciones de las formas gráficas y no un simple diseño gráfico: lo que vale no es sólo el diseño único y exclusivo, sino que pueda ser interpretado como letra; es decir, como una unidad del sistema de escritura.

En la historia de la escritura, a medida que esta era usaba más y más por la sociedad, esa cualidad abstracta de los caracteres se hizo cada vez más manifiesta.

El aspecto individual -la escritura de cada persona- debía convivir con las convenciones sociales de los sistemas de escritura. La ortografía logró conciliar lo individual y lo colectivo creando el principio de categorizacion gráfica de las letras.

EJEMPLO DE PAGINA CON ILUMINACIÓN, CA 1500
EJEMPLO DE PAGINA CON ILUMINACIÓN, CA 1500

La ortografía dio origen también a la categorización funcional de las letras, lo que permitió neutralizar la variación lingüística de las formas de escritura. Por ejemplo: en cada lengua existen muchas pronunciaciones de las palabras, que resultan de la existencia de dialectos o tonadas, pero todos escriben respetando una misma forma ortográfica. En la lectura, sin embargo, reaparecen las diferentes pronunciaciones.

Hoy en día hay una gran diversidad en el diseño de las letras y la ortografía muestra mucho más claramente su presencia en todos los sistemas de escritura. Pero durante mucho tiempo tuvo un modesto cometido. Los sistemas antiguos de escritura procuraban alterar lo menos posible la forma gráfica de las letras o sólo permitían algunas variantes. Los escribas tenían que aprender a dibujar las letras sin usar su creatividad para adornar la escritura con la libertad que tenemos hoy.

Con el sistema alfabético pasó algo semejante. Las letras semíticas se transformaron en griegas y estas, con el tiempo, asumieron la forma de letras etruscas y llegaron al latín (véase 'El origen del alfabeto', Ciencia Hoy, 98). En ese trayecto hubo muchos cambios, necesarios para adaptar el sistema alfabético a la necesidad de escribir lenguas diferentes. Como el principio alfabético se mantuvo, nos referimos a diferentes alfabetos: el semítico, el griego, el latino; los que, en realidad, deberían ser llamados estilos, porque en todos el sistema de escritura es el mismo: sólo varían los aspectos funcionales y gráficos.

GUTENBERG (CENTRO) EXAMINA LA PRIMERA PRUEBA IMPRESA CON TIPOS MOVILES
GUTENBERG (CENTRO) EXAMINA. LA PRIMERA PRUEBA IMPRESA CON TIPOS MOVILES

Por comodidad y tradición se acostumbra decir que el alfabeto latino es diferente del griego, del semítico y de los demás; hasta se les podría trazar un árbol genealógico. Los factores culturales terminaron siendo parámetros importantes en esta visión de la historia del alfabeto.

Sí se acepta, siguiendo la tradición, una tipología de los alfabetos, se advertirá que cada uno de ellos tiene una historia propia, con sus formas gráficas particulares que tradicionalmente llamamos estilas de letras. Así, la escritura arábiga presenta innumerables estilos de letras, de las que los caracteres cúficos son los más conocidos, junto con los arabescos. En cada uno de esos estilos podemos encontrar variantes. Así, la escritura cirílica, usada en Rusia, es una variante del alfabeto griego. Ello no impide que la escritura cirílica tenga, a su vez, formas o estilos particulares. También existen muchas formas o estilos particulares en la escritura gótica, que no es más que una variante de la latina.

ESTILOS DE LAS LETRAS DEL ALFABETO ROMANO

romano

Un factor que influenció considerablemente la transformación gráfica de los caracteres fue el material con que se escribía y la forma de hacerlo. En la Antigüedad, ello puede ilustrarse con la escritura cuneiforme de los sumerios y con la egipcia. Los primeros cambiaron su forma de escribir cuando reemplazaron la incisión en la arcilla por un proceso de presión para dibujar signos en las tablillas. Esto transformó el aspecto gráfico de las letras. El cambio fue tan radical que, con el paso del tiempo, la forma pictográfica de escritura dio lugar a la cuneiforme, cuya iconicidad es difícil de advertir de un simple vistazo. Los caracteres terminaron perdiendo, en el dibujo, la forma de los objetos que representaban originalmente. Desde los tiempos más antiguos, los egipcios tenían dos formas gráficas: la escritura jeroglífica y la hierática. La primera era monumental y de mayor prestigio; podía ser esculpida o pintada y se realizaba sobre piedra, objetos o papiros. La segunda era una forma simplificada de la jeroglífica, para uso individual y aplicación a las actividades cotidianas; nunca era grabada en piedra, sino sólo pintada en papiros o en madera. Curiosamente, muchas versiones del Libro de los muertos, el texto sagrado de la cultura egipcia, se escribieron con jeroglíficos, pero las obras técnicas, como las de medicina y matemática, se compusieron con letras hieráticas. La escritura demótica constituye una simplificación de la hierática; apareció cuando la civilización egipcia se extinguía. Las tres formas de escritura egipcia constituyeron tres estilos diferentes de grabar caracteres, pero la función de estos permaneció inalterada.

Izq Arriba: UNCIAL Y SEMIUNCIAL ROMANAS, SIGLOS IV, VI. Der Arriba: BASTARDA SIGLOS XIV-XVI. Izq Medio: HUMANÍSTICA ITÁLICA SIGLO XVI. Der Medio: GÓTICA SILGO XV. Izq Abajo: VERSION ACTUAL DE LA ESCRITURA ALEMANA. Der Abajo: ALGUNOS TIPOS Y SUS CREADORES.
Izq Arriba: UNCIAL Y SEMIUNCIAL ROMANAS, SIGLOS IV, VI. Der Arriba: BASTARDA SIGLOS XIV-XVI. Izq Medio: HUMANÍSTICA ITÁLICA SIGLO XVI. Der Medio: GÓTICA SILGO XV. Izq Abajo: VERSION ACTUAL DE LA ESCRITURA ALEMANA. Der Abajo: ALGUNOS TIPOS Y SUS CREADORES.

Otro ejemplo de técnica que determinó la creación de un nuevo estilo es la escritura latina monumental, que se realizaba en piedra y exigía una letra fácil de ser tallada. Siglos después, ese modo de escribir con letras separadas en los libros escritos a mano fue conocido como textura. La escritura gótica, por su lado, resultó determinada por la manera más fácil de trazar líneas con plumas de ganso. En el inicio del siglo XIX, el uso de estiletes y plumas de acero facilitó una escritura caligráfica redondeada y de letras unidas unas a otras, o caligrafía de escribiente. Hoy, las estilográficas permiten un uso más libre y suelto de la escritura y resultan excelentes para la letra cursiva individual.

El arte individual de los escribas también contribuyó a que se produjeran modificaciones en el trazado de las letras, lo que generó nuevos estilos. Los jeroglíficos de los grandes monumentos egipcios tienen trazos notablemente diferentes de los de algunos sarcófagos. En la Edad Medía, los libros manuscritos eran obra de calígrafos (del griego kagsa, bello), que crearon escuelas con estilos propios, como las de Tours, en Francia, y de Canterbury, en Inglaterra. Un factor importante y más reciente que dio lugar a nuevos estilos de letras fue el uso de la escritura en publicidad. La finalidad de un cartel es diferente de la de un libro y requiere recursos expresivos propios. Los letreros de los comercios fueron, tal vez, los carteles más antiguos, pero los diarios y las revistas, que dieron un gran impulso a la publicidad, son el origen de una enorme cantidad de nuevas formas de las letras.

Pueblos diferentes suelen tener modismos propios con relación al trazado de las letras. Los alemanes utilizaron la escritura Fraktur (un tipo de escritura gótica realizada con trazos fracturados, también llamado Bruchschrift) hasta la segunda guerra mundial. Los franceses tienen un modo peculiar de trazar algunas letras -resultado de la enseñanza escolar-, igual que los norteamericanos y otros pueblos. Se puede aprender a reconocer fácilmente esas peculiaridades culturales de la escritura. Los grafólogos desarrollaron una tipología que, en su opinión, permite identificar rasgos de carácter y personalidad en la manera como las personas trazan las letras: inventaron una manera taxonómica de tratar las variaciones y los invariantes de la escritura cursiva. El valor de estas interpretaciones es objeto de controversias que exceden el ámbito de los sistemas de escritura.

PAGINA DISEÑADA POR WILLIAM MORRIS, THE WATER OF THE WONDROUS ISLES KELMSCOTT PRESS, 1897
PAGINA DISEÑADA POR WILLIAM MORRIS, THE WATER OF THE WONDROUS ISLES KELMSCOTT PRESS, 1897

El alfabeto romano sólo tenía mayúsculas, llamadas capitales. En los primeros siglos de la era cristiana, esas letras se fueron redondeando y dieron origen a las letras unciales, que se usaron desde el siglo II hasta el IX y fueron vistas por mucho tiempo como un estilo asociado con la religión. El nombre uncial puesto a ese tipo de letra se explica porque los párrafos comenzaban con una letra grande, del tamaño de una uña. El resto del párrafo se presentaba con una forma diferente, que pasó a Ilamarse semiuncial. Ese estilo de letra (del siglo VII al XII) tiene dos ramas: la de Irlanda e Inglaterra, conocida como estilo insular, y la usada en otros países de Europa, el estilo continental. Las cuatro variantes de este último -visigótico, merovingio, lombardo y sajón- se utilizaron en los territorios que hoy pertenecen respectivamente a España, Francia, Italia y Alemania. En el sur de Italia se empleaba una quinta variante, llamada estilo beneventano. En Tours, a comienzos del siglo IX, la influencia cultural de Carlomagno (742-814) y de Alcuino (735-804) alcanzó también a la producción de libros manuscritos. Las letras de algunos de ellos tenían una forma gráfica que pasó a conocerse como estilo carolingio, el que se convirtió en un modelo universal, dejó sin uso a los viejos estilos y dio origen a lo que actualmente llamamos minúsculas.

Los libros con iluminaciones fueron producidos en gran escala del siglo VII al XIII. Aún hoy existen libros manuscritos, que son obras de caligrafía consideradas como objetos raros. Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll (1832-1898) es, sin duda, uno de los más famosos.

LA FIN DU MONDE, DE BLAISE CENDRARS, DISEÑADO POR FERNAND LEGER, 1936.
LA FIN DU MONDE, DE BLAISE CENDRARS, DISEÑADO POR FERNAND LEGER, 1936.

Las letras góticas no son exclusivas de los godos; datan del siglo XIII y fueron un estilo de gran influencia. En aquella época hubo un gran desarrollo de la letra cursiva, en un estilo conocido como cursiva humanística, del que la caligrafía de Petrarca, con la que escribía sus famosas cartas y poemas, es un ejemplo. En el siglo XV, bajo la influencia de la escritura carolingia, se diferenció una forma de escritura redondeada llamada bastarda. En Italia, tipos similares pasaron a conocerse como rotunda y antigua y una forma inclinada de esa caligrafía, la itálica (hoy también conocida por bastardilla), que apareció por primera vez en 1501, se hizo muy famosa. Del estilo gótico derivó la escritura Schwabach, la que dio origen, a su vez, a la Fraktur alemana. Del siglo XV es otro estilo de letra muy importante, el romano, del que se derivaron los más usados hasta hoy en la imprenta y en las máquinas de escribir, como los Baskerville, Times Roman, Courier y Sans-Serif.

Con la impresión de libros por medio de tipos móviles o tipografía, iniciada por Johannes Gensfleisch zum Gutenberg (1397-1468) en Maguncia, termino la era de los copistas, los que hasta entonces hacían los libros. Pero no mucho tiempo después, en el siglo XVII, comenzó una demanda creciente de servicios de escritura para la burocracia de los órganos gubernamentales y de comercio, que exigía calígrafos competentes. El estilo cursivo practicado en esas actividades pasó a conocerse como caligrafía de escribiente o de cancillería, mientras las escuelas públicas empleaban la caligrafía escolar; de esta se originaron las formas manuscritas que se utilizan hoy, con variantes en las distintas culturas, como se advierte comparando, por ejemplo, la escritura manual de norteamericanos, franceses y brasileños.

IZQUIERDA : MARE, POESIA CONRETA PUBLICADA EN EL PERIODICO FUTURISTA LACERBA,  COMPUESTO POR GODOVI, 1915 DERECHA : TAPA DE LA REVISTA EUROPE, DISEÑADA POR PABLO PICASSO, DICIEMBRE DE 1949
IZQUIERDA : MARE, POESIA CONRETA PUBLICADA EN EL PERIODICO FUTURISTA LACERBA, COMPUESTO POR GODOVI, 1915 DERECHA : TAPA DE LA REVISTA EUROPE, DISEÑADA POR PABLO PICASSO, DICIEMBRE DE 1949

En el siglo XIX, el crecimiento del comercio condujo a la necesidad de exhibir carteles con avisos, en los que se volvieron a utilizar viejos estilos de letras, incluso de la Edad Media, lo que revitalizó aquel pasado a los ojos del hombre moderno. En el siglo XX, con la enorme difusión de los medios de comunicación, se adaptaron o crearon infinidad de nuevos estilos y tipos de letras.

Volvemos así, tras una rápida recorrida por los sistemas de escritura y la historia de las letras, a la cuestión inicial: ¿cómo logramos leer tan fácilmente letras trazadas en estilos gráficos diversos, que deben ser identificadas como variantes de un mismo carácter? Considerada sólo en sus aspectos gráficos, la escritura se presenta como un caos, pero desde el punto de vista funcional, lo que era confuso se vuelve organizado en la mente de los usuarios. El caos es sólo aparente porque, en el fondo, la escritura sigue reglas muy claras y rigurosas, que dominamos al aprender a leer. Esa inmensa complejidad, a primera vista ininteligible, demuestra nuestra capacidad de interpretar el caos como si fuese la cosa más simple del mundo.

Lecturas Sugeridas

COHEN, M., 1958, La grande invention de L’ecriture et son evolution, Librairie C. Kincksieck, Paris.

SAMPSON, G., 1985, Writing Systems, Hutchinson, London.

ULLMAN, B. L., 1969 [1932], Ancient Writing and its Influence, The M.I.T. Press, Cambridge.

WHALLEY, J. I., 1980, The Art of Calligraphy. Western Europe & America, Bloomsbury Books, Londres.

Luiz C. Cagliari

Luiz C. Cagliari

Departamento de LINGÜÍSTICA, UNICAMP, Sao Paulo
Ciencia Hoy
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