Inicio Volumen 9 Número 53 Nuevos y viejos milenarismos

Nuevos y viejos milenarismos

¿Qué significa para la sociedad contemporánea el próximo fin del segundo milenio del calendario gregoriano? La pregunta parece atraer la atención, más que de movimientos religiosos marginales con preocupaciones apocalípticas, de la industria cultural secular y los medios de comunicación, que transformaron la fecha en un event, es decir, un acontecimiento de relevancia social.

ESPERANDO EL 2000

Milenio, como se deduce de su etimología, es un período de mil años. En la literatura cristiana, sin embargo, el término no se refiere a cualquier lapso de esa duración. Denota aquel durante el cual Cristo, tras su segunda venida, reinará en la Tierra junto con los justos y a cuya terminación sobrevendrá el juicio final. Aunque el Apocalipsis de Juan -que relata estos acontecimientos futuros- no mencione cuándo supuestamente sucederá, algunas interpretaciones hacen coincidir el período bíblico de mil años con uno histórico de igual extensión. Así, la palabra milenio adquirió las significaciones inquietantes que a veces se le asignan.

"El juicio final" (detalle), Países Bajos, finales del siglo XV.  Autor desconocido.
"El juicio final" (detalle), Países Bajos, finales del siglo XV.
Autor desconocido.

Ideas similares acerca de la importancia de la segunda venida del Mesías se encuentran en las tradiciones judía e islámica, como resultado de la influencia del zoroastrismo persa, según algunos estudiosos. Tomada algo más genéricamente, como un cambio radical en el orden social que -mediante la intervención divina- llevará a un mundo de paz y justicia, la idea se encuentra presente en muchas culturas. En numerosos movimientos sociales contemporáneos se pueden advertir concepciones secularizadas de la misma idea, que reemplazan la intervención divina por la humana.

En la Argentina de 1999, la importancia del próximo fin de un milenio y comienzo del siguiente, según lo establece nuestro calendario (véase en "A propósito de la llegada del tercer milenio", en el número anterior de Ciencia Hoy), no es principalmente puesta de relieve, como algunos lo esperaban, por movimientos religiosos marginales con preocupaciones apocalípticas, sino por la industria cultural secular y los medios de comunicación, que transformaron la fecha en un event, es decir, un acontecimiento de relevancia social. En dichos medios, la expectativa milenarista está presente, bajo una luz utópica, en innumerables avisos que promocionan productos presentándolos como especialmente apropiados a la nueva era tecnológica que inauguraría el flamante milenio. También aparece con un revestimiento apocalíptico en numerosas notas agoreras acerca de las consecuencias sociales que acarrearía a la sociedad un supuesto colapso de las computadoras.

Mileranistas

En la tradición cristiana -especialmente la protestante, que se preocupó más por estas cuestiones- dos son las maneras más difundidas de concebir los últimos días y la llegada del reino de Jesús. Una es la postmilenarista, según la cual la acción exitosa de los cristianos en la expansión de los ideales y la ética de su religión instaurará un período de mil años de convivencia armoniosa en la Tierra, a cuyo término se producirá el regreso de Cristo. La otra es la premilenarista, que expresa menos optimismo sobre la capacidad humana de vencer al mal; sostiene que solo la segunda venida de Cristo con un ejército celestial permitirá doblegar al Anticristo en la batalla de Armagedón, después de la cual se iniciará el reinado milenario.

Alejandro Frigerio

Alejandro Frigerio

Universidad Católica Argentina
Ciencia Hoy
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