Hágase la luz

Usando optogenética para iluminar el estudio del cerebro

Desde hace muchos años en la comunidad neurocientífica se pensaba que la revolución en el estudio del cerebro iba a ir de la mano del control de la actividad de ciertas neuronas independientemente de otras. El propio Francis Crick, ganador del premio Nobel en 1962 por su contribución al descubrimiento de la estructura química del ácido desoxirribonucleico (ADN), lo mencionó en su análisis sobre los desafíos para el avance de las neurociencias: ‘Un requerimiento sería prender o apagar uno o más tipos de neuronas… de manera rápida. La señal ideal sería la luz… Suena descabellado, pero es concebible que biólogos moleculares puedan diseñar que un tipo de célula sea sensible a luz’ (Crick, ver ‘Lecturas sugeridas’). Bastante acertado estaba, pues la biología celular y las neurociencias convergieron gracias a la biología molecular para dar un salto abismal en el entendimiento de los procesos que ocurren en el cerebro. Nos referimos al desarrollo de la optogenética, una poderosa herramienta para estudiar circuitos neuronales que, como lo indica su nombre, depende de la luz (opto) y es introducida en las células a estudiar a través de técnicas de ingeniería genética.
Existen células que naturalmente expresan...

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Doctora en ciencias biológicas, UBA. Jefa de trabajos prácticos, DFBMC, FCEN, UBA. Investigadora asistente en el IFIBYNE, UBA-Conicet.