Inicio Volumen 10 Número 60 Los volcanes y el riesgo volcánico en la Argentina

Los volcanes y el riesgo volcánico en la Argentina

Cómo se originan, cuáles son sus características y en qué se diferencia el riesgo de la peligrosidad volcánica.

Los volcanes, por lo espectacular de sus erupciones, por la magnitud y violencia de sus manifestaciones, ante las cuales los hombres se sienten impotentes, han sido foco de atención y de temor para todas las sociedades humanas que se han visto expuestas a ellos.

 El volcán Socompa, en el límite de Salta y Chile. Se observan numerosas coladas lávicas y depósitos de cenizas volcánicas.
El volcán Socompa, en el límite de Salta y Chile. Se observan numerosas coladas lávicas y depósitos de cenizas volcánicas.

En casi todos los pueblos antiguos y en las primeras grandes sociedades históricas, los volcanes han sido relacionados con moradas de dioses o seres sobrenaturales que de una u otra forma influían en la vida de los humanos. Los polinesios, aztecas, araucanos y mapuches, griegos y romanos entre otros muchos pueblos y culturas del mundo, al interactuar con los volcanes los reverenciaron, temieron y luego, incluso, hasta comenzaron a estudiarlos para intentar comprender el fenómeno. Por sus características geológicas, así como por el impacto sobre la humanidad, el volcanismo ha atraído la atención de los hombres como objeto de estudio desde el mismo nacimiento de las ciencias.

Los fenómenos naturales, que pueden constituir potenciales peligros para las actividades humanas y su propia existencia, han merecido numerosos estudios en diferentes partes del mundo, particularmente en las últimas décadas, en las que el explosivo crecimiento demográfico ha aumentado exponencialmente la exposición de los humanos a los efectos de los fenómenos catastróficos, al irse ocupando sectores de la superficie terrestre antes despoblados. Se entiende por riesgos naturales a todos aquellos procesos o fenómenos naturales generalmente de tipo catastróficos, que afectan a la humanidad ya sea mediante un impacto directo sobre las vidas, instalaciones y actividades productivas o mediante un impacto indirecto al modificar estados de equilibrio naturales (como por ejemplo la configuración del paisaje), el clima, la biota o los recursos naturales como los suelos y el agua.

Es necesario precisar claramente dos conceptos que se encuentran estrechamente relacionados. Uno es el de peligrosidad volcánica y el otro es el de riesgo volcánico (ver Ciencia Hoy, 50:16-28 y 52:20-27, 1999). El primero se refiere a la peligrosidad intrínseca de un volcán y se relaciona únicamente con sus características geológicas-geomorfológicas. Por otro lado, el riesgo volcánico se define en función de la posibilidad real de afectación sobre vidas humanas, obras de infraestructura y el sistema productivo. Por lo tanto, este concepto relaciona las características propias del volcán con el medio social circundante. En consecuencia puede darse el caso de la existencia de volcanes de alta peligrosidad, debido a sus características e historia eruptivas, pero de comparativamente bajo riesgo, debido a que se localizan en zonas alejadas de asentamientos humanos. En la evaluación del riesgo volcánico debe ser tenida en cuenta gran cantidad de parámetros, ya sean estos volcanológicos como socioeconómicos. Generalmente, la evaluación del riesgo volcánico resulta en una zonificación y se plasma en mapas de riesgo, en los cuales se representan diferentes zonas, en función de un grado decreciente de riesgo.

Fernando X. Pereyra

Fernando X. Pereyra

Departamento de Ciencias Geológicas. FCEyN. Universidad de Buenos Aires, Cuidad Universitaria, Pabellón II, 1428. Buenos Aires
Ciencia Hoy
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