Inicio Volumen 31 Número 184 Se hizo la luz para las bacterias

Se hizo la luz para las bacterias

La luz solar es una fuente de energía esencial para la vida. Mediante el proceso de la fotosíntesis se produce alimento, del cual dependen directa o indirectamente casi la totalidad de los seres que habitan el planeta. Además de ser fuente de energía, la luz es una señal ambiental que brinda a los seres vivos información espacial y temporal de enorme importancia para su supervivencia.

La variación cíclica de la luz solar con un período de aproximadamente 24 horas informa a los organismos cuándo comienza el día y cuándo la noche y, de acuerdo con la cantidad de horas de luz y oscuridad en el día, permite estimar la estación del año transitada (días largos y noches cortas en verano, lo contrario en invierno). Por otra parte, la intensidad y calidad de luz pueden indicar el momento del día, ya que en la mañana predominan las longitudes de onda azules respecto de las rojas, mientras que al atardecer esa relación se invierte. También, la intensidad y calidad de la luz pueden informar sobre el entorno, como por ejemplo si una semilla está bajo tierra, si una planta tiene vecinos que le hacen sombra, o, en organismos acuáticos, el nivel de profundidad...

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Doctor en ciencias biológicas, Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Investigador adjunto, UNRC-Conicet. Profesor auxiliar efectivo, UNRC.
Doctora en química biológica, UBA. Investigadora adjunta, FIL-Conicet
Doctor en química biológica, UBA. Investigador adjunto, FIL-Conicet.