Inicio Volumen 29 Número 174 Abrir la ciencia para potenciar su impacto

Abrir la ciencia para potenciar su impacto

El 10 de enero de 2020, solo diez días después de los primeros casos reportados de coronavirus, científicos de China y Australia ya habían descifrado y depositado la secuencia genética del genoma del virus causante de la COVID-19 en GenBank, un repositorio abierto de datos genómicos. La posibilidad de acceder al genoma de forma abierta y gratuita permitió que científicos de todo el mundo pudieran comenzar a estudiar el virus y, en consecuencia, a diseñar vacunas. El 22 de enero, científicos estadounidenses utilizaron la información del genoma para demostrar que este virus guardaba similitudes con el que había causado la epidemia que afectó a más de 26 países entre 2002 y 2003, el SARS-CoV-1 (siglas que obedecen a Severe Acute Respiratory Syndrome, síndrome respiratorio agudo severo), y en consecuencia, se lo denominó SARS-CoV-2. Estos resultados fueron publicados en BioRxiv, un repositorio de manuscritos científicos que los publica con acceso abierto y previamente a su evaluación por pares. Al mismo tiempo, el Centro de Sistemas de Ciencia e Ingeniería de la Johns Hopkins University utilizó bases de datos abiertas para construir un mapa online que rastrea la dispersión diaria del virus. Pronto, grupos de científicos empezaron a compartir en plataformas como...

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Mariano Fressoli
Doctor en ciencias sociales, UBA. Investigador adjunto del Conicet en el Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT), Escuela de Economía y Negocios, UNSAM.
Valeria Arza
Doctora en política científica y tecnológica, SPRU, Universidad de Sussex, Reino Unido. Investigadora independiente del Conicet en el Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT), Escuela de Economía y Negocios, UNSAM.