El reciente desciframiento de una carta del emperador Carlos V y los alcances de una novedad científica

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Juan Pantoja de la Cruz, Retrato de Carlos V, copia de un retrato de Tiziano (ca. 1550), ca. 1605. Museo del Prado, España.

El género epistolar en el Renacimiento es comúnmente asociado al mundo de los humanistas –aquellos interesados en la antigüedad grecorromana, sus lenguas, su historia y su literatura– que construían una comunidad europea de letras a partir de cartas que circulaban y que en algunos casos pasaban a la imprenta, a veces bajo control del propio escritor y/o destinatario. Erasmo de Róterdam (1466-1536), con su enorme correspondencia, publicada por él mismo, es probablemente la figura más célebre en este sentido. En el caso de Juan Luis Vives (1492-1540), en cambio, su correspondencia se editó dieciséis años después de su muerte. No obstante, el género epistolar tuvo evidentemente un papel fundamental en otros ámbitos de la vida, como el del gobierno y la diplomacia. 

Muchos gobernantes desarrollaron sistemas de postas que buscaban mejorar la circulación de sus cartas, tanto en términos de su velocidad de desplazamiento como con relación a la seguridad de conservar el mayor secretismo posible, por ejemplo, en los casos sensibles, ante el peligro de que las cartas pudieran ser interceptadas. La distancia, a su vez, era uno de los principales, si no el principal, obstáculo para un gobernante del siglo XVI. Este problema se incrementaba cuanto más grandes fueran...

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