Inicio Volumen 29 Número 172 Fósiles porteños

Fósiles porteños

Desde mediados del siglo XIX, los paleontólogos buscan y encuentran restos fósiles de animales en la ciudad de Buenos Aires y sus inmediaciones. La ciudad nació hacia fines del siglo XVI ajustada a las prescripciones de la Corona española, contenidas en las Ordenanzas de la Población, que eran parte de las Leyes de Indias. Esas normas incluían, entre otras muchas disposiciones, que en la selección del emplazamiento y en el trazado de nuevos pueblos o ciudades se respetaran las condiciones topográficas y las cuencas fluviales, lo cual, hasta cierto punto, sucedió cuando en 1580 Juan de Garay fundó la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Puede decirse que esas características se mantuvieron hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando la ‘Gran Aldea’ comenzó un acelerado crecimiento, el cual causó una alteración o por lo menos un ocultamiento de la topografía natural, incluidos el aplanamiento de desniveles y el entubado de arroyos. El proceso se incrementó en magnitud a partir de mediados del siglo XX y ocultó la riqueza paleontológica enterrada en el subsuelo, debajo de los pies de los porteños. Hoy se procura conservar esos fósiles, lo mismo que los restos arqueológicos...

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Federico L Agnolin
Doctor en ciencias naturales, UNLP. Investigador adjunto en el MACN, Conicet. Integrante de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara
Horacio Padula
Licenciado en ciencias biológicas, UBA. Centro de Interpretación de Arqueología y Paleontología, CABA.