Inicio Volumen 29 Número 172 La ciencia durante el confinamiento

La ciencia durante el confinamiento

Las catástrofes dejan consecuencias. Nos estamos refiriendo a aquellas que, naturales o causadas por el hombre, una vez ocurridas afectan el desarrollo de la actividad científica. Depende del área afectada si sus consecuencias resultan de poco impacto, como lo fue el desastre de Fukushima en 2011 que modificó poco la producción científica de Japón y mucho menos la mundial, o, como ejemplo contrario, el de la gripe española de 1918 que provocó un aumento excepcional de los estudios mundiales de virosis, especialmente arrastrados (¿impulsados?) por los países que la sufrieron. Otro ejemplo en esta dirección fue la Segunda Guerra Mundial que, una vez finalizada, aumentó considerablemente la inversión en física e ingeniería, campos que mantuvieron su ímpetu en las siguientes décadas de paz.

La actual pandemia de COVID-19 tiene un alcance prácticamente planetario y ya ha generado un impacto grande en la actividad científica mundial –y en la de nuestro país, por supuesto–. Lo que dejará en términos de ciencia está aún por verse claramente, aunque el tiempo transcurrido desde su repentina aparición en diciembre de 2019, hace casi un año al momento de escribirse este editorial, permite ver algunos impactos primarios.

Varios efectos observados son los que se anticipan cuando se...

¿Desea continuar leyendo el articulo?

Suscríbase haciendo click en el siguiente botón: